Artículo para los ‘novatos’ que quiera debutar en el mundo ultra.

Hoy día el ‘enganche’ que tiene la ultradistancia montañera entre los corredores experimentados así como entre los novatos es más que patente.

A finales de los años 90, hace unas décadas, esto era bien distinto y afrontar una distancia por montaña que fuera más allá de la maratón era considerado como una gran aventura.

Las razones para que esto haya cambiado tanto son varias y amplias: mayor conocimiento del entrenamiento, mejores ‘ayudas’ en todos los campos que facilitan que piernas, cuerpo y cabeza lleguen a la línea de meta, y sobre todo, el ‘efecto multiplicador y de confianza’ que vive el nuevo corremontes: cuanta más gente completa un ultratrail, más accesible y más sencillo –a priori- parece que es.

Marató de Montseny 2019

Bautizado como ultratrail, este término anglosajón que está tan de moda hoy día, podría ser traducido como: ‘más allá de las sendas o caminos’.  Bien deportistas de otras disciplinas o bien gente que nunca ha hecho deporte, quieren buscar sus límites, medirse con ellos mismos, ponerse a prueba y encontrar su verdadero yo valiéndose de lo ultra. Es cuando ese ‘más allá’ cobra más sentido y es lo más buscado y cotizado.

Pero ojito, afrontar un desafío de este tipo no es ninguna tontería, es una  aventura en toda regla para la cual hay que estar excelentemente  preparado. La complejidad aumenta si vienes de correr por asfalto y se complica más su nunca has pisado una montaña. Mejor ir por pasos..

Identifica y valora tu motivación

Esta es quizás el asunto más importante (y en general el más olvidado) antes de ponerte a ‘invertir’ en tu vida como corremontes. Identificar tu motivación, o las  razones que te han llevado a retar atléticamente a la montaña, será muy importante para consolidar una continuidad a la hora de dedicar unas horas a la semana a prepararte para tu gran reto. Antes que nada hay que tener muy claro ‘los porques’. Si estas justificaciones te llenan en gran medida, habrás avanzado mucho a la hora de consolidar la continuidad necesaria para dedicar unas horas a la semana al importante entrenamiento.

Ten paciencia

Otro punto clave tanto del entrenamiento como de la carrera y uno de los grandes secretos de la larga distancia es la paciencia. Cada paso que damos es un metro menos que te queda para llegar al final. Tienes que tener clara la idea de ir día a día, paso a paso, sin prisa. La preparación y ejecución de una carrera ultra por montaña es laboriosa y la desesperación no cabe en ella. Ganas y tesón son importantes pero debes de saber manejarl@s, tanto en tu trayectoria como corredor, como en cada día de entrenamiento como el día D, el día de la carrera.

Objetivo: atractivo y realista

Saber encontrar un objetivo que sea atractivo, retador pero que al mismo tiempo sea alcanzable y realista, es uno de los secretos del éxito para seguir disfrutando como corremontes.

Ya hemos dicho que en la actualidad vivimos una época en la que muchos buscan a cualquier precio  ‘el más difícil todavía’. Lo curioso e incoherente es que ese reto ‘más difícil’ es incompatible con el bagaje, experiencia, base o años como corremontañero. Aquí es donde quizás la experiencia de un entrenador o de un compañero con mucha veteranía entra en juego a la hora de aportarte una visión objetiva de tus posibilidades.

Y por último, otro aspecto importante y que siempre se olvida: Si el día ‘D’

eres capaz de posicionarte en la línea de salida sin lesiones, sin molestias y totalmente motivado, puedes sentirte muy satisfecho contigo mismo. Si además consigues el resultado esperado, ¡Enhorabuena!

¿Cómo debe ser mi primera carrera ultra?

Quizás sea un tópico pero el primer reto ultra montañero debería ser para ti una fiesta. Disfrutar mucho de tu preparación y dejar de lado cualquier  atisbo de presión es de las mejores recetas para afrontar tus primeros desafíos de este tipo. La mayoría de corremontes suelen contar que su primera carrera fue la que más les marco, de la que guardan un mejor recuerdo. Si es así, parece que hicieron muy bien las cosas.

Si cada día eres capaz de entrenar al tiempo que gozas con lo que haces, estarás más cerca de llegar a la línea de salida motivado, alegre, como toca..

Lo fundamental debe ser conseguir el deleite en tu camino hacia la línea de salida, o lo que es lo mismo: saber disfrutar de la soledad en los entrenos, juntarte y motivarte con amigos en las tiradas largas, conocer nuevos o atractivos recorridos que te motiven etc.

Si ya tienes clara la teoría, vayamos a la práctica para ver cómo debería ser tu primera carrera ultra. Para ello y antes que nada echemos mano del sentido común, y es que nadie puede desafiar a un recorrido de más de 42km por montaña si antes no ha experimentado en varias ocasiones lo que es estar dando zancadas con desniveles incluidos durante al menos 2-3 horas. Haber finalizado al menos tres o cuatro medias maratones de montaña -al menos con un perfil de 1000 metros de desnivel positivo – para después hacer lo propio con 4 o 5 maratones de montaña con al menos 1500-2000 metros de desnivel es ascenso. Cuanta más experiencia en medio maratón y maratón tengas, mejor, más seguro y más preparado afrontarás tu reto Ultra.

En este sentido, tu debut podría ser en una carrera de no más de 60km con 2500 o 3000+, teniendo claro que a más desnivel en subida y más tecnicidad del recorrido, más lento te será el avance y más tiempo te costará finalizar el recorrido. Este tipo de itinerarios ‘maratón y media’ pueden ser ideales por dos motivos: son perfectos para coger un descomunal fondo que luego nos ayudará a ir más sobrados en carreras de formatos menores –maratón -, también nos acercarán a la ansiada barrera de las tres cifras, 100km.

Para finalizar, un último y fundamental apunte, pasar la ‘ITV’. Vamos a someter a nuestro corazón a un esfuerzo más o menos intenso y muy continuado en el tiempo que provocará modificaciones en nuestra ‘patata’. Saber si responde bien a los estímulos y si su estructura es funcional es algo primordial. Para ellos, no dejes de realizarte una prueba de esfuerzo y una ecocardiografía cada 1-2 años.