Foto: Manuel Merillas bajando en competición / Copy: José Luis Lastra

El leonés rebajó en 2 minutos el registro que Raúl Criado estableció en agosto de 2017 al bajar desde el Pico Collarada.

Ayer sábado 15 de febrero y pasado mediodía Manuel Merillas anunciaba una nueva hazaña: la bajada de la canal sur de Peña Ubiña, en un tiempo récord de 9’34’’.

Este dato seguro que os aporta mucho a quienes no conozcáis el lugar, pero si añadimos que la longitud de esta bajada era de tan solo 2’2km y el desnivel negativo (en descenso) que se ‘merendó’ Merillas en este breve espacio de tiempo fue de 1.000 metros, seguro que vuestras caras ya cambian.

Como referente y tiempo récord a tener en cuenta, Manuel tenía el que en agosto de 2017 consiguió Raúl Criado al descender ese kilómetro de desnivel negativo desde el Pico Collarada, a 2886 metros de altitud. En aquel caso, el joven barcelonés recorrió 3’15km lineales y 1000- en 11’36’’, corriendo a una media de 3’41’/km y llegando a una velocidad punta máxima de casi 25km/h. En este sentido no nos podemos imaginar las cifras conseguidas hace un par de días por el leonés de Valseco al bajar de una de las montañas más altas de la Cordillera Cantábrica como es peña Ubiña.

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El crono establecido por el corredor de La20veinte al descender 1000 metros de desnivel es el más rápido conocido y sin duda que debería estar desde ya registrado en la web The Fastest Know Times. Esta sería la 3ª vez que el nombre de Merillas sale en esta web americana de referencia, tras sus récords en el Anillo de Picos (21h10’ el 5 de agosto de 2014) y en el ascenso al Pico Espigüete (1h21’20’’ el 2 de septiembre de 2018).

Según el autor del récord comentaba en sus redes sociales:

“Tenia controlado por mapa las cifras de este reto ya que por GPS no son tan precisos. Utilicé pantalones de montaña,chaqueta de tejido fuerte,casco,guantes,protección en los brazos,tobillos vendados,gafas y piolet, todo ello para bajar con más seguridad». Parece ser que lo más difícil fueron los primeros 400-500 metros de desnivel donde la nieve inexplicablemente estaba más blanda que más abajo.

Dice también que este reto ya lo tenía en mente antes de su grave lesión pero que aunque lo intentó bajando el Curabacas (tardó 12’20’’) no fue cómodo porque no pudo forzar por miedo a resentirse.

Según él: “Para comprobar las condiciones,subí por donde baje y al llegar arriba ví que las condiciones no eran las idóneas ya que la nieve estaba muy blanda y en muchas pisadas te metías hasta la casi la rodilla, pero pensé: ¿Por qué no? ¡Estoy preparado, estoy listo!» Y lo consiguió además junto a Zar, su inseparable perro.

Muy contento, Manuel afirma que: “un reto más conseguido,uno más de los que creía que jamás podría volver hacer”.