Hay corredores que envejecen bajando el volumen de sus sueños y otros, muy pocos, que aprenden a afinarlos. Gilberto Levoni, italiano de nacimiento y castellonense de adopción, pertenece a ese segundo grupo. A su más de 60 años, sigue entrenando, compitiendo y cuidándose con una mezcla poco habitual de rigor, energía e ilusión. Su segundo puesto en la OCC del UTMB 2025 y su victoria en la reciente PDA Vall d’Aran by UTMB (ambas dentro de la categoría 60-64) no habla solo de rendimiento, habla de una vida construida alrededor del deporte, de una base que no se improvisa y de una pasión que nunca se apaga…

Portada: Levoni en la pasada edición de la mítica Volta al Terme de Alfondeguilla / Copy: Alejandro Lostado

Hay gente que a los 60 empieza a hablar de “cuidarse”, pero Gilberto Levoni habla de entrenar, planificar, medir y descansar lo justo. Lo hace con tanta naturalidad que casi parece sencillo, hasta que uno mira sus números y entiende que detrás hay una motivación enorme y una energía que ordena su mundo. Lejos de instalarse en el sofá, como tantos otros cuando se acercan o llegan a la jubilación, él sigue empujando sus propios límites, guiado por un espíritu joven que inspira a cualquiera que comparta con él un rato de conversación.

Ayer era el mejor de su franja de edad, +60 años, en la PDA Vall d’Aran by UTMB, recorriendo los 55 km y más de 3.400+ en algo más de 8 horas. El año pasado fue el 2º mejor veterano en la OCC del UTMB y, en menos de dos meses, volverá de nuevo a Chamonix para retarse con “la hermana pequeña” del UTMB.

Un feliz Levoni entrando en la meta de la OCC del UTMB 2025 como 2º clasificado de su franja de edad

Este veterano corremontes, con pasado en la bicicleta, experiencia en el asfalto y muchas horas compartidas en aquellos grandes grupos de entrenamiento de “El Pinar”, en El Grao de Castellón, ha encontrado en la montaña el terreno perfecto para expresar lo que de verdad le define: constancia, rigor y una enorme avidez competitiva. Acumula más de 3.000 kilómetros y 120.000 metros de desnivel positivo al año y, a los 60, su ilusión no solo no envejece, se refuerza. Eso sí, todo lo hace desde la calma, la planificación y esa hambre tranquila de querer hacer las cosas bien.

Y lo más interesante, según me cuenta, es que lleva relativamente poco corriendo por montaña, apenas cinco o seis años. Levoni es como el recién llegado que acaba de llegar y no para de tirar del carro.

“Pasé de la bici al asfalto y del asfalto a la montaña, y me enganchó. No llevo tanto tiempo en montaña, pero me atrapó”, me cuenta un enérgico Gilberto.

LA BASE NO SE IMPROVISA, SE CONSTRUYE DURANTE MUCHOS AÑOS

Levoni no lleva tanto tiempo dedicado al trail running, pero que a nadie se le ocurra intentar copiar sin más lo que él hace, y menos a los 60 años.

Detrás de todos esos números hay una base construida durante mucho tiempo, miles de kilómetros acumulados y horas y horas de trabajo aeróbico. A nivel atlético, Levoni no podría alcanzar hoy este rendimiento sin un pasado deportivo tan constante, tan paciente y tan bien asentado.

Gilberto junto a Rafael Artero, uno de los pioneros de los deportes de resistencia en Castellón, en su debut hace muchos años en carreras por montaña

Gilberto no se construyó en seis meses, lo hizo después de décadas vinculadas al deporte, desde el atletismo escolar hasta distintas etapas de mayor o menor continuidad, con un punto de inflexión importante cuando, a nivel laboral, se hizo autónomo y pudo empezar a moverse, competir y entrenar con más libertad.

Luego llegaron los hijos, mucho trabajo y menos tiempo disponible. En ese contexto, correr por asfalto apareció como la solución más lógica: era práctico, eficiente y compatible con una agenda apretada. Así fue durante años, hasta que llegó la montaña y terminó convirtiéndose en su lugar natural.

“Una buena época fue cuando ya pude tener el carnet de coche para moverme y poder competir, sobre los 20-22 años. Luego vino la época del trabajo y la familia, tenía menos tiempo, aparqué la bicicleta y prioricé correr por asfalto, que era lo más efectivo en aquella época”.

Optimizar el tiempo es el mantra de cualquier adulto con una agenda real, pero Gilberto parece haber llevado esa idea un paso más allá. Donde muchos dirían “hago lo que puedo”, él ha construido una forma de vida alrededor de “hago lo que debo”, aunque sin perder algo fundamental: disfruta, no se quema y, si hablas o compartes con él, lo ves siempre feliz y optimista.

ENTRENAR COMO COMPITES: MÉTODO Y CERO ROMANTICISMO

Es aquí donde comienza el perfil de este trail runner veterano que este verano cumplirá 62 primaveras. Y es que Levoni apenas deja variables al azar, tiene su método y este le ayuda a optimizar al máximo su rendimiento.

Según me comenta, disfruta casi más entrenando que compitiendo. Es como el alumno curioso al que le gusta más estudiar que presentarse al examen, aunque sin quererlo una cosa te lleva a la otra, y cuando toca ponerse el dorsal el día D, a la hora H, Gilberto sabe que llega con los deberes muy bien hechos y apenas tiene incertidumbre:

“Para entrenar para la OCC de este pasado año, he conseguido semanas de 110 km por montaña, nada de asfalto, y en nueve meses una media semanal de 70-80 km y unos 2.500+. Puede parecer poco, pero a mi edad me parece más que suficiente”.

Como corredor de montaña, la mayor parte del entrenamiento de Levoni es en montaña…

Y en toda esta carga de entrenamiento, y en todo lo que implica el asesoramiento y ayuda para conseguir sus objetivos, aparece una figura que para Levoni es clave: Epic & Legend. El proyecto dirigido por Joseca, que acompaña a Gilberto en su preparación de cara a su rendimiento.

Más que una simple planificación de entrenamientos, el trabajo conjunto le ha permitido ordenar cargas, ajustar esfuerzos y dar sentido a una base que ya venía de muy lejos. Con Gilberto, Epic & Legend ha encontrado uno de esos casos de éxito donde experiencia, método y constancia terminan hablando el mismo idioma.

Y aquí hay mucha dosis de sentido que ya aplicábamos algunos a finales de los años 90, cuando las carreras por montaña se contaban con los dedos de una mano. Levoni no es el típico corredor que hace montaña cuando hay carrera y el resto de la semana se queda en el llano por comodidad. Él hace montaña porque es su medio:

“Lo primero que me dijo mi entrenador es que, si soy un corredor de montaña, lo ideal es que entrene lo máximo posible por montaña. En este sentido, hago todo por la montaña: los rodajes, las series…”, me comenta el protagonista de este artículo.

Y otro punto sorprendente es que siempre entrena en su zona, su montaña, en Benicàssim-Castellón, en un territorio de alta tecnicidad donde también hay secciones de sendas y pistas corribles, pero donde la altitud está limitada a 700 metros. Para preparar objetivos de 3.000-4.000+, Gilberto no necesita postureo de ningún tipo, ni desplazarse a los Pirineos ni a Chamonix. Está consiguiendo unos muy buenos resultados en su Desert de Les Palmes. A algunos os explotará la cabeza, pero él sigue encontrando motivación entrenando cada día en los mismos senderos.

Gilberto Levoni, energía y pasión por un tubo…

LA TRASTIENDA DEL RENDIMIENTO DE UN VETERANO

Si uno se pregunta por qué hay veteranos que siguen rindiendo y otros que acaban rompiéndose por el camino, probablemente la respuesta esté en este punto. No solo en entrenar más o menos, sino en todo lo que rodea al entrenamiento: fuerza, fisioterapia, nutrición, hidratación, controles médicos y una manera bastante seria de entender el cuerpo.

En el caso de Gilberto Levoni, ahí aparece de nuevo Epic & Legend, el proyecto dirigido por Joseca, con Alejandro también dentro de ese acompañamiento diario que le ayuda a ordenar cargas, tomar decisiones y afinar todo lo relacionado con el rendimiento.

“Estoy con Epic & Legend, con Joseca y Alejandro. La fuerza es fundamental, la trabajo sí o sí. Y fisio, soy regular: vaya bien o tenga molestias, voy a menudo. También llevo nutrición con Raquel Casares y he aprendido a comer de verdad”.

Lo interesante es que Gilberto no habla de nutrición como quien se sube a una moda, ni desde ese discurso de “yo como limpio” que a veces suena más a postureo que a otra cosa. Habla como alguien que ha aprendido por necesidad competitiva, pero también por salud. Comer mejor, hidratarse mejor y entender qué le pide el cuerpo no aparece en su relato como un adorno, sino como parte del oficio.

“Hemos trabajado mucho la hidratación. Si llevas buena hidratación, es difícil que tengas problemas intestinales”, añade Levoni.

Y después llega una de esas frases que deberían escucharse más, sobre todo en deportistas veteranos que todavía entrenan y compiten con ambición. Gilberto lleva más de 25 años haciéndose una ecocardiografía anual, y lo dice con la naturalidad de quien no presume de cuidarse, simplemente lo hace.

“Me hago ecocardiografía una vez al año. Llevo más de 25 años haciéndomelas. Creo que antes de la prueba de esfuerzo debería hacerse una ecocardiografía”.

Ahí hay una lectura importante. Veterano no es el que aguanta más sin mirar debajo del capó, veterano es el que se revisa, el que sabe que la experiencia no lo protege de todo y que rendir bien también exige responsabilidad. A cierta edad, y seguramente a cualquier edad, cuidar la salud no debería ser una reacción cuando algo falla, sino una parte más del entrenamiento.

Como responsable de una empresa vinculado al sector cerámico, Gilberto también tiene que hacer malabares para compaginar entrenos, familia y trabajo..

LESIONES: POCAS, PERO CON CONTEXTO

La historia de “yo casi no me lesiono” siempre suele generar cierta prudencia, porque en deporte nadie es de titanio, aunque algunos lo disimulen bastante bien. En el caso de Gilberto, las lesiones importantes han sido pocas, pero cuando aparecen, también ayudan a entender su carácter competitivo:

“La única lesión y media fue por una caída fuerte en octubre: seis puntos en el brazo, dedo luxado… y aun así pude terminar la carrera y hacer un buen resultado”.

La frase resume bastante bien su manera de estar en carrera. No es invencible, nadie lo es, pero sí resistente, competitivo y capaz de gestionar situaciones incómodas sin perder la motivación, y es que hay mucha escuela detrás.

DETALLISTA CON EL MATERIAL

Gilberto es especialmente cuidadoso con el material y hay un punto en el que no negocia demasiado: las zapatillas. Corriendo por montaña entiende que alargar demasiado la vida útil de una zapatilla puede salir caro:

“Con 300 kilómetros a veces las cambio. Soy maniático. En mi lugar de entreno, los tacos se desgastan muy rápido y para mí es inviable hacer 1.000 kilómetros con unas zapatillas. Hay gente que se lesiona por estirar demasiado las zapatillas”.

En corredores veteranos, donde la recuperación no siempre perdona igual que a los 25 años, el material deja de ser un capricho y pasa a ser parte de la prevención. Las zapatillas no hacen milagros, pero unas zapatillas pasadas de rosca pueden provocar una buena avería.

Y en temas de material puede surgir el “y si…”. En su caso, el de su OCC: la decisión de salir sin palos.

“Fue una elección razonada, porque la organización había eliminado la última subida, pero después, en carrera, no terminó de salir como esperaba. Creo que me equivoqué al salir sin ellos, y los eché de menos”.

Levoni no se la juega con el material, en imagen sus preciadas zapatillas de trail running ‘ON’

A LOS 70, SEGUIR HACIA DELANTE Y SEGUIR INSPIRANDO

Una de las cosas que más le llamó la atención del universo UTMB fue esa cercanía entre corredores populares, atletas de alto nivel y veteranos competitivos. Durante algunos momentos, todos comparten espacio físico antes de que la carrera coloque a cada uno en su sitio.

“Salían los pros y justo dos metros detrás salíamos nosotros. Puedes estar cerca, hablar con ellos… está todo muy cerca”.

En ese contexto, su segundo puesto en la categoría 60-64 de la OCC, con 7h44 y a solo nueve minutos del primero, cobra todavía más valor. Aunque pueda parecer increíble, a esas edades todavía existen cuerpos y mentes privilegiadas, como la de Gilberto, que siguen empeñadas en buscar su mejor versión. No hablamos de completar, sino de competir; de mantenerse cerca del límite cuando muchos ya han decidido levantar el pie.

Las carreras by UTMB son para Levoni sus máximos objetivos

Cuando mira hacia el futuro, lo hace con una mezcla de ambición y calma:

“Con 70 me veo haciendo deporte y alguna carrera, pero con otra mentalidad. Sin un plan tan estricto, ya que espero estar jubilado y salir a correr sin un plan fijo”.

Lo dice y uno puede creerlo… aunque solo a medias, porque seguramente seguirá siendo Gilberto: ordenado, constante y serio con lo que hace, aunque con otra intensidad.

Quizá por eso su historia me llegó tanto. Levoni no solo inspira porque gane o porque acumule números difíciles de imaginar para alguien de más de 60 años, sino porque a su edad sigue motivado, con mucha energía, entrena con método, se revisa la salud, cuida la fuerza, la nutrición, la hidratación y el descanso, y mantiene intacta una ilusión que no parece gastarse con los años.

En un mundo donde demasiadas veces se buscan atajos, la historia de Gilberto sirve para recordarnos que “la ruta larga” funciona, que no se improvisa y que el secreto está en construirse poco a poco. Este es quizá el mejor mensaje para muchos corredores jóvenes…