La Lozerè Trail disputada el pasado domingo, puntuable para las Skyrunner World Series y para el circuito Sub-23, dejó las victorias de Patricia Pineda y Baptiste Massot, pero sobre todo una sensación preocupante: con más de 30 grados, salida a las 10:00 y escasos puntos de asistencia, la carrera terminó siendo más un ejercicio de supervivencia que una prueba de Copa del Mundo.

Foto: Floren Camacho capta hidratándose a Patricia Pineda, ganadora de la prueba

La Lozère Trail debía ser una de esas carreras donde el Skyrunning enseña su cara más pura: 25 kilómetros, 1.900 metros de desnivel positivo, senderos técnicos, terreno calizo, pasos aéreos y un escenario espectacular en pleno corazón de las Gargantas del Tarn. Y deportivamente lo fue, con una nueva victoria de Patricia Pineda en categoría femenina, triunfo local de Baptiste Massot en hombres y una destacada presencia española en los puestos delanteros.

Pero la carrera dejó otra lectura mucho más incómoda. La prueba, octava cita de las Skyrunner World Series 2026 y también puntuable para el Trofeo Esteban Olivero Sub-23, se disputó bajo unas condiciones de calor durísimas, con temperaturas por encima de los 30 grados en una época del año en la que ese escenario térmico no es lo habitual. La salida, fijada a las 10:00 de la mañana, terminó exponiendo a los corredores a las horas más agresivas del día. En una carrera de alta intensidad, técnica y con casi 2.000 metros positivos en solo 25 kilómetros, el calor no fue un factor más: fue el gran juez de la jornada.

Marcos López Galera, corredor de Open Team, bajándole unos grados a su cuerpo en el km 16 / Copy: Floren Camacho

Y ahí apareció la gran pregunta: ¿estuvo la organización a la altura de una prueba de Copa del Mundo?

Una carrera marcada por el calor y la falta de agua

La sensación fue que la Lozère Trail se convirtió demasiado pronto en una batalla por el agua. En el kilómetro 10 había un avituallamiento con ducha, un punto muy necesario y bien resuelto, pero antes de llegar ahí muchos corredores ya habían sufrido demasiado. Con las condiciones existentes, un punto de agua en torno al kilómetro 5 parecía casi obligado.

El problema se agravó después. En torno al kilómetro 16 no se permitía avituallamiento personalizado, una decisión difícil de entender en una jornada así. La presencia de una fuente en esa zona fue, para muchos, una salvación improvisada. Sin ella, la situación podría haber sido mucho más grave. Y del mismo modo, la ausencia de un avituallamiento en torno al kilómetro 20 dejó a numerosos corredores afrontando el tramo final completamente al límite.

En una prueba de estas características, el agua no puede ser un detalle logístico. Es seguridad, es salud y es respeto por los corredores.

Jules Mongellaz y Lucien Mermillon (4º y 5º, respect) buscando desesperadamente refrescarse en la ‘fuente milagrosa’ / Copy: Floren Camacho

Golpes de calor y sensación de desprotección

La jornada dejó numerosos casos de corredores afectados por el calor, algunos con síntomas claros de agotamiento extremo y golpe de calor. No hablamos de una carrera popular de baja exigencia ni de una prueba improvisada en cualquier monte: hablamos de una cita puntuable para la Copa del Mundo de skyrunning, con atletas internacionales, jóvenes Sub-23 y corredores que compiten al máximo desde el primer metro.

Precisamente por eso sorprende todavía más la sensación de escasa dotación visible sobre el terreno. En distintos puntos del recorrido se echó en falta mayor presencia de asistencia, protección civil, policía o personal preparado para actuar con rapidez ante una emergencia. Cuando el calor aprieta de esa manera, no basta con confiar en que el corredor gestione, la organización también debe anticiparse.

El Skyrunning es dureza, montaña, riesgo, técnica y capacidad de sufrimiento, pero nunca debería confundirse épica con falta de previsión. Una Copa del Mundo no puede depender, aunque hubiera avituallamiento, de que haya una fuente en mitad del recorrido,

Pineda vuelve a ganar, Massot aprovecha su oportunidad

En lo estrictamente deportivo, Patricia Pineda volvió a demostrar que tiene una relación especial con el Tarn. La corredora andaluza, del equipo La Sportiva, revalidó la victoria lograda en 2025 y se impuso con un tiempo de 3h00’. No salió necesariamente a romper la carrera desde el inicio, pero fue creciendo con el paso de los kilómetros hasta situarse al frente antes del ecuador de la prueba.

A partir de ahí, su carrera fue de madurez: control del esfuerzo, solvencia en las zonas técnicas y una lectura muy inteligente de un recorrido donde correr rápido no basta. Eva Delafosse, muy activa en la primera parte, terminó segunda con 3h04’, mientras Alice Bausseron completó el podio con 3h09’.

Patricia Pineda se amoldó perfectamente a las durísimas circunstancias con una carrera de manual que le sirvió para revalidad su victoria de la pasada edición / Copy: Floren Camacho

La actuación española fue notable. Además de la victoria de Pineda, Greta García finalizó 6ª con 3h12 y Julia Garriga 9ª con 3h17’.

En categoría masculina, la carrera tuvo un guion más abierto y un punto de inflexión claro. Baptiste Massot ganó con 2h34’ después de aprovechar un error de orientación en la zona de Castelbouc del joven Findaly Grant en cabeza de carrera. A partir de ahí, el francés tomó el mando y consiguió sostener la ventaja hasta la meta de Sainte-Enimie.

Tom Spencer fue segundo a solo 20 segundos, confirmando que la carrera se decidió por detalles, mientras Finlay Grant pudo rehacerse y completó el podio con 2h36’. Ojo a este par de genio (junto a Marcos Villamuera, mencionado más abajo, vienen a comerse los próximos episodios de Skyrunning).

Entre los españoles, Beñat Albisu firmó una gran sexta plaza y fue el mejor corredor estatal, mientras el mencionado Marcos Villamuera entró 9º, en un duro día en la oficina pero muy bien resuelto.

Una de las imagenes de esta Lozère Trail 2026, vale más que todas las palabras… / Copy: Floren Camacho

Cuando la dureza deja de ser argumento

La Lozère Trail volvió a ofrecer un recorrido espectacular y una carrera deportiva de alto nivel, pero también dejó una reflexión necesaria: el trail y el skyrunning no necesitan suavizarse ni perder identidad, pero sí necesitan profesionalizar sus protocolos cuando entran en calendarios internacionales, y más aún cuando hablamos de Copa del Mundo y de corredores jóvenes.

Con más de 30 grados, salida a las 10:00, tramos largos sin agua y numerosos corredores al límite, la carrera quedó marcada por algo más que los resultados. El río Tarn coronó vencedores, sí, pero también dejó una advertencia clara: la seguridad no puede correr por detrás de la épica.