Foto: Laura Orgue y compañía entrenando con el Team Salomon / Copy: Martina Valmassoi

Aportamos un poco de luz a una de las lesiones más vistas por los traumatólogos y que más afectan al corremontes.

Esta es una de las preocupaciones a modo de pregunta que más escucha el Dr. Manuel Villanueva,director de Avanfi, y uno de los traumatólogos españoles más y mejor reconocidos en problemas de rodilla y cadera.

La importancia de la función de los meniscos en el corredor de montaña fundamental: absorber los impactos, mejorar la estabilidad de la rodilla y por tanto soportar alrededor del 40% de la carga que esta recibe.

“El menisco interno el que más se lesiona con una proporción respecto al externo de casi 5 a 1. El menisco interno está anclado a la cápsula articular en toda su periferia, por lo que es menos móvil, lo cual podría hacerlo más propenso a la rotura” comenta el Dr. Villanueva a Infotrail.

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Otra información muy valiosa que aporta este gran profesional premiado varias veces en EEUU por sus técnicas quirúrgicas ultra mínimamente invasivas es al siguiente:

“El tercio externo o periférico de los meniscos está vascularizado e inervado, por tanto presenta cierto potencial de cicatrización, pueden curarse y en algunos casos suturarse. El resto del menisco -2/3 internos- no tiene apenas vasos sanguíneos ni nervios, y por tanto no tiene potencial de curación por lo que las roturas inestables de esta zona requieren la resección parcial del menisco”.

¿Por qué se daña el menisco?

La lesión del menisco aparece como resultado una combinación de fuerzas: compresión, tracción, flexo-extensión de la rodilla, junto con maniobras de rotación interna o externa forzadas, con la pierna apoyada en el suelo, a lo que se suma el peso corporal.

Por un lado tenemos los traumatismos agudos sobre un menisco sano: El traumatismo, casual o deportivo, ha de tener la intensidad suficiente para dañar el menisco sano. Las roturas del menisco en pacientes menores de 30 años generalmente son el resultado de un traumatismo importante, generalmente con un mecanismo de torsión de la rodilla con apoyo fuerte asociado.

Por otro, los traumatismos de repetición sobre un menisco patológico afectado por una degeneración progresiva. Para producir la rotura puede ser suficiente con un apoyo forzado, un esfuerzo o un traumatismo leve. En las edades medias de la vida, el menisco se va degenerando, se va deshidratando, se vuelve más rígido, menos elástico, más frágil y, finalmente, menos resistente.

Lesión de menisco y dolor van de la mano

El dolor es el problema más frecuente que aparece con un menisco roto. Este puede aparecer con las actividades deportivas o con determinadas maniobras, como ponerse en cuclillas, subir y bajar escaleras o al hacer giros, con el pie apoyado. Todo esto puede ir acompañado por sensación de bloqueo, fallo, chasquidos y si hay derrame sinovial, sensación de presión o hinchazón en la rodilla.

Por norma, las roturas degenerativas o con traumatismos menores causan un cuadro de inflamación y dolor que suele estabilizarse en 6-8 semanas y el paciente recupera una función normal.

¿Cómo tratar un menisco roto? El director de Avanfi nos aporta todo su conocimiento con su respuesta:

“Las opciones de tratamiento para las roturas de menisco pueden ser quirúrgicas: la meniscectomía o resección meniscal parcial -quitar aquella parte que está rota e inestable- y la reparación meniscal; pero no siempre es necesario operar. La clínica del paciente será la que determinará el tratamiento y por tanto la intervención o no. La naturaleza de la lesión, traumática o degenerativa y la existencia o no de otras alteraciones: condromalacia, artrosis incipiente, edema óseo etc, serán determinantes. En el caso de una rotura de menisco aguda y traumática, como ocurre en un paciente joven, deportista, que tiene limitación, psedobloqueos o fallos o, simplemente, no puede recuperar su nivel de actividad, la indicación es la cirugía, mediante artroscopia de rodilla”.

Pero este profesional se encuentra en más de una ocasión con otros escenarios:

“Muchas veces, hay algo de desgaste del cartílago asociado a estas lesiones degenerativas o signos de artrosis incipientes o edema del hueso subcondral -de debajo del cartílago- se puede complementar estos tratamientos con dosis máximas de protectores de cartílago, que se pueden mantener durante meses o años, o magnetoterapia. Este suele ser el escenario de muchos corredores en edades medias de la vida -40-65 años-, corredores de montaña aficionados, maratonianos de asfalto, triatletas de larga distancia etc. Sin embargo, los estudios siguen indicando que, en la práctica clínica, se realiza un exceso de cirugías. Los estudios randomizados y los metaanálisis no dejan lugar a dudas, la mayoría de estos pacientes no se van a beneficiar de la cirugía y hay una sobreindicación de cirugías en estos pacientes por diferentes motivos, inercias en la práctica clínica, presión de los pacientes, presión de los médicos, desinformación, etc”.

Y añade:

“Entre los pacientes mayores de 50 años, una edad estupenda para muchos corredores de montaña, algunos estudios indican que la artroscopia sólo mejora los síntomas a un 20% de los pacientes frente a un 90% de los casos de rotura traumática. Por lo tanto a estas edades, lo mejor que se podría hacer en primera instancia, es tirar de la pericia médica y el análisis de los test clínicos o de la RMN –Resonancia Magnética-, que permitirán identificar a aquella minoría de pacientes que sí se van a beneficiar de la artroscopia” puntualiza el Dr. Manuel Villanueva.

Tomad nota. Asesoraos muy bien antes de optar por una operación. Como véis, hay casos en que esta no es necesaria o poco ayudaría a la recuperación..