Charlamos con el Campeón de España e internacional con la FEDME, Jaime Romo, el salmantino no es un corremontes al uso: es un enamorado de la actividad física, observador, reivindicativo y transparente. Un atleta que relativiza sus resultados y su rendimiento no por falsa modestia, sino porque entiende la montaña y la vida desde un lugar bastante más profundo que un dorsal, un podio o un crono.
En el mundo del deporte, solemos clasificar a los atletas por sus marcas, sus podios o su capacidad de sacrificio. Sin embargo, charlar con Jaime Romo (29 años) obliga a romper cualquier molde preestablecido. Afincado en Ponferrada, aunque salmantino de nacimiento, este graduado en INEF y entrenador de corredores de montaña no es solo un atleta de élite; es, por encima de todo, un superviviente con una visión profundamente instintiva y, a la vez, racional de la vida.
Su trayectoria reciente está marcada por un punto de inflexión dramático: un atropello en Madrid mientras montaba en bicicleta que casi le cuesta la vida. Tras un largo proceso de reconstrucción física y, sobre todo, psicológica, Romo ha logrado «cerrar el ciclo» con actuaciones estelares en pruebas como el Campeonato de España FEDME 2025 (quedó Campeón) o Sobrescobio Redes Trail (2025) Copa del Mundo de Skyrunning donde se codeó con los mejores.
En esta entrevista, exploramos su filosofía sobre el rendimiento, la importancia de no «quemar» a los jóvenes talentos y su particular forma de relativizar el éxito deportivo frente a la cruda realidad del día a día.

A menudo se te define como un corredor muy instintivo. ¿Cómo te definirías tú mismo?
Es complicado, es algo diferente a lo que se suele destilar habitualmente. Mi intención es transmitir que estar muy encasillado nunca es bueno; siempre hay que dar un margen para la libertad y hacer otras cosas.
¿Te molesta la gente que «sienta cátedra» en el mundo del entrenamiento y el deporte?
Totalmente. No me gusta la gente que habla con un carácter dominante, constante, y como que lo sabe todo. Eso no va conmigo, ni me hace sentir a gusto.
Eres de Salamanca, pero tu vida está ligada a Ponferrada. ¿Cómo ha sido ese vínculo?
Mi familia es de un pueblito de Salamanca, de las Arribes del Duero, pero me vine a Ponferrada con dos o tres años. He vivido aquí toda la vida, salvo los años que me fui a estudiar. Mis padres viven aquí y yo sigo viviendo con ellos.
Trabajabas en Madrid como profesor antes del accidente, ¿cómo era ese trabajo?
Trabajaba allí de profesor en un grado medio y daba la asignatura de guía en el medio natural. Estaba muy bien el trabajo, pero me fui allí por una situación personal tras una ruptura.

Se dice que tu accidente fue como volver a nacer, ¿fue realmente así de grave?
Sí, se viralizó mucho porque un coche me dio a cien por hora por detrás. Pasé un año y medio muy jodido. Me tuvieron que reconstruir la oreja por detrás y la mandíbula la tenía rota.
¿Qué fue lo más difícil de superar: las secuelas físicas o el miedo psicológico?
Las dos cosas. Me dieron el alta física, pero no la psicológica. Cuando volví a montar en bici, el primer día que sentí un coche por detrás me dio un ataque de ansiedad. Además, tuve un pinzamiento nervioso en el pie que me impidió correr bien durante un año y medio.
¿Cómo es tu relación actual con la carretera y los conductores cuando sales en bici?
Ahora entreno mucho y ya no sufro esa ansiedad, pero si un coche me adelanta mal, me pongo muy agresivo. Es respetable, porque a mí ese tipo de imprudencias casi me han matado dos veces.
Antes del accidente ya pasabas por una etapa oscura en Madrid, ¿qué sucedió?
Madrid para mí era una jungla. Estaba solo, sin el monte y sin mis amigos. Se juntó una depresión, no dormía, tuve una fractura por estrés y, para rematar, llegó el accidente de bici.
¿Qué has aprendido de esos momentos en los que «la vida se te va hundiendo»?
He aprendido a relativizar la vida y los problemas. Lo importante es que los bajones no sean tan profundos y que, a partir de estas cosas, aprendamos a ser más sostenibles.
¿Qué lugar ocupa la actividad física en tu formación como persona?
En mi vida lo es todo, es como me he construido como persona y como me he desarrollado desde la infancia hasta la adolescencia. Mi vida gira en torno a ella en todos los sentidos.
¿Cuál fue la primera situación que recuerdes que haciendo deporte te sentías bien?
Pues te diré que de niño, siempre jugaba con el balón, era ‘el niño del balón’, no sabía juga a otra cosa. Si me daban un balón, podía estar tres horas pegándole patadas a una pared. Con la bici igual, me iba solo al campo desde niño.

¿Cómo fue tu evolución desde el fútbol sala hasta el triatlón y la montaña?
En el fútbol no era malo, pero empecé a probar el correr y la bici. Recuerdo que un día con las zapatillas de fútbol sala me propuse ir y volver desde mi pueblo al pueblo del lado, por el reto, y me gustó.
Y al llegar a la universidad empecé el triatlón, siempre quise tener una bici de carretera y también tuve que aprender a nadar de cero. Acabé nadando relativamente bien.
Como graduado en INEF y entrenador, ¿qué opinas de la dicotomía entre «vivir para ser deportista» o «ser deportista para vivir»?
Vivir para ser deportista es sencillo si no buscas un rendimiento concreto. A mí me hace feliz entrenar cuando no tengo carreras porque puedo hacerlo sin miedo. El rendimiento puro exige sacrificar cosas que a veces no te hacen feliz.
¿Qué consejo le das a los jóvenes de 20 años que quieren quemar etapas rápidamente?
Que no hay que quemar fases A los jóvenes hay que darles alguna «golosina» en forma de carrera para que lo vivan, pero entrenando para distancias más cortas.
En mi caso por ejemplo, creo que todavía puedo correr rápido seis u ocho años más.
Existe una tendencia de que una vez estás en el ruedo de las competiciones, hay que competir mucho y entrenar poco. ¿Cuál es tu postura?
No me gusta del todo, creo que hay que tener periodos de entrenamiento y no sobrecargar estructuras, aunque la industria empuje hacia la competición.

¿Es difícil mantener la mente fría cuando llegan los buenos resultados?
Es donde tienes que ser inteligente y en mi caso del año pasado, cuando me vi bien, lo fácil habría sido competir más, pero decidí seguir mi hoja de ruta y seguir entrenando.
Sorprende oírte decir que hay cosas mucho más importantes que una carrera. ¿Cómo mantienes esa perspectiva?
Te podría decir que Pogacar es mi dios, pero en la vida hay que relativizar. Ves a un tío pidiendo en el supermercado y te das cuenta de que no puedes preocuparte porque hoy has corrido cinco segundos más lento. Esa mentalidad me da tranquilidad.
¿Crees que hay corredores en la élite del trail running a los que no les gusta estar en la montaña y que solo compiten por dinero o estatus?
Yo te diría que sí, y los he conocido. Hay gente movida por el ego o el reconocimiento. Estoy seguro de que cuando dejen de competir, muchos dejarán de entrenar porque no disfrutan del monte por sí mismo.
Y claro, ahora están las redes sociales…
Claro, ahora todo el mundo se puede dar ‘autobombo’ y el deporte nunca ha dejado de ser un fenómeno social que alimenta el ego..
Tras ganar el Campeonato de España, fuiste al Campeonato de Europa, ¿cómo fue la experiencia?
Pues fue una experiencia que no pensé vivir así, me coincidió con la oposición y entrené fatal ese último mes, pero el grupo humano fue increíble y lo disfruté muchísimo.
¿Por ser Campeón de España FEDME el año pasado tienes alguna beca?
Beca no, pero me han dado la distinción de DAR (Deportista de Alto Rendimiento) que no el DAN (Deportiva de Alto Nivel) que es el interesante y que si lo hubiera tenido si el Campeonato de España lo consigo con la RFEA.

Te quieres mojar al hablar sobre el conflicto federativo que tenemos con el trail running en España, ¿FEDME o RFEA?
Creo que todos queremos una unificación. La RFEA tiene ventajas como las becas de Alto Nivel, pero yo invertiría mucho más en formación y en circuitos nacionales accesibles. Me molesta que no haya criterios objetivos y claros para todos.
¿Qué es para ti ser un profesional del trail running?
Un corredor profesional es aquel que se puede dedicar al deporte con el sustento económico que este le genera durante unos años. En el trail, apenas nadie va a vivir de esto toda la vida, son apuestas de unos años antes de volver a la vida laboral.
A principios de año anunciaste que habías fichado por La Sportiva este año, ¿por qué elegiste esta marca?
No digo nada nuevo si afirmo que La Sportiva es una muy buena marca con un material muy top, pero para mi lo más importante es la libertad que me dan para ser yo mismo. Prefiero priorizar sentirme cómodo con la gente y la filosofía de marca antes que ganas más dinero. Al final voy a seguir trabajando y opositando igualmente.
¿Qué calendario de carreras vas a seguir esta temporada?
Mi idea es seguir la Copa del Mundo de Skyrunning , especialmente Gorbeia, Redes Trail, Maga Skyrace también, así como el Campeonato de España FEDME en Asturias y Zegama, que ya estamos a pocos días..
Y en pocos días la gran Zegama, ¿qué esperas de esta gran cita?
Pues la afronto como todas las semanas que tengo una competición, con ganas de que llegue el día y ver que sale. Son días de apatía por no poder entrenar tanto como me gustaría y aunque ya sabes que soy una persona de relativizar mucho los resultados, te mentiría si no te dijera que lo que creo que me corresponde intentar es bajar de las 4 horas. Veremos si es posible y se da el día..








