No es una moda ni un suplemento milagro, es cuestión de absorción, inflamación y salud cardiovascular. En distancias largas, el aceite de krill juega a favor del corredor que quiere llegar entero al final.

Foto portada: Marcos López, corredor de montaña del Open Team, un proyecto apoyado por SuperbaKrill

Durante muchos años el mensaje siempre ha sido este: “toma omega-3”.Y sí, el consejo es correcto… pero se queda corto cuando sabemos que la cantidad no siempre gana a la eficiencia (tal como ocurre en las carreras por montaña).

Porque en nutrición (y especialmente en deporte) no gana quien más toma algo, sino quien mejor aprovecha ese algo. Y ahí es donde el aceite de Krill marca una diferencia real frente al Omega-3 tradicional.

El error clásico: fijarse solo en la etiqueta

La mayoría de suplementos de omega-3 presumen de miligramos de EPA (ácido eicosapentaenoico, un ácido graso poliinsaturado omega 3 esencial)  y DHA (ácido docosahexaenoico, otro ácido graso poliinsaturado de la serie n-3)  fundamentales para el desarrollo y funcionamiento cerebral y del sistema nervioso central, entre otras. Todo esto está muy bien, pero la pregunta clave no es cuántos miligramos tomas, sino ¿cuántos llegan realmente a tus células? Y es precisamente a partir de esta respuesta donde el aceite de Krill empieza a ganar la carrera.

Julia Tofiño, otra joven talento de Open Team que ya va conociendo las bondades del aceite de Krill

Absorción: el krill no pasa por el cuerpo, entra en él

El omega-3 clásico (aceite de pescado) transporta EPA y DHA unidos a triglicéridos, pero en cambio el aceite de Krill, los une a fosfolípidos, el mismo tipo de grasa que forma las membranas celulares. En este sentido la traducción práctica sería esta:

  • Mejor absorción.
  • Mayor biodisponibilidad.
  • Menor dosis para un efecto igual o superior.

Es decir: con aceite de Krill necesitas menos para lograr más, consiguiendo una eficiencia metabólica pura, justo lo que busca cualquier deportista.

No es solo omega-3: es un sistema completo

El aceite de Krill no es un suplemento aislado, es un paquete biológicamente coherente:

  • EPA y DHA altamente biodisponibles.
  • Astaxantina natural, un potente antioxidante.
  • Apoyo real a la función cardiovascular y al control de la inflamación.

El omega-3 convencional no contiene astaxantina y esto significa que el aceite de Krill no solo aporta grasa saludable, sino que protege esa grasa del daño oxidativo, algo clave cuando hablamos de entrenamientos intensos, estrés y longevidad.

Cápsula blanda de aceite de Krill ‘Superba’: este formato conserva mejor la astaxantina, permite dosis más concentradas, una mejor tolerancia digestiva y por tanto una experiencia más cómoda para el consumidor.

Corazón, eficiencia y el famoso “ahorro de latidos”

Cuando hablamos de estrés (físico o psicológico) y longevidad, la clave está en la inflamación sistémica crónica. Esa inflamación afecta directamente al endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos) que es mucho más que un “revestimiento”: es un órgano metabólicamente activo.

Un endotelio sano:

  • Produce más óxido nítrico → mejor vasodilatación.
  • Regula mejor la presión arterial.
  • Reduce la rigidez arterial.
  • Mejora la eficiencia del intercambio de oxígeno.

Y todo esto, conecta directamente con rendimiento y salud a largo plazo.

Un sistema cardiovascular menos inflamado y con mejor función endotelial: bombea mejor, se adapta antes y necesita menos esfuerzo para hacer el mismo trabajo.

Menos latidos innecesarios a lo largo del día, de los años y de la vida deportiva también es rendimiento ‘a largo plazo’, es cuidar el motor para que dure lo máximo posible en las mejores condiciones posibles.

El aceite de Krill no promete milagros, pero sí una optimización silenciosa en los deportes de resistencia de la que apenas se ha escrito.

El krill es un diminuto crustaceo que habita en estas gélidas aguas del Océano Antártico. Además de ser el pilar de este ecosistema polar (sin él, ballenas, focas, pingüinos y peces se quedarían sin sustento) guarda un auténtico ‘superpoder’ bioquímico.

Calidad y origen: aquí no todo vale

No todo el aceite de Krill es igual. Empresas como Aker BioMarine han elevado el estándar del sector apostando por investigación científica, trazabilidad total y certificaciones de sostenibilidad. En un ecosistema tan delicado como el del Océano Antártico no vale el marketing, vale la responsabilidad.