From Lab to Field, la empresa liderada por Aitor Viribay, y Santa Madre han lanzado casi simultáneamente dos geles con lactato exógeno llamados a abrir una nueva vía en la nutrición de resistencia. La coincidencia ha provocado una carrera por atribuirse la primicia, una exclusividad malinterpretada y una comparación técnica con destinatario evidente. Existe rivalidad y bastante tensión, aunque por ahora no hay constancia pública de una disputa legal.

Foto portada: Jan Torrella, afamado corredor de montaña que ha declarado los beneficios de los geles de From Lab to Field

Durante décadas, el lactato cargó con una mala fama que la ciencia ha ido desmontando. Se le señaló como responsable directo de la fatiga y de la acidez muscular, cuando en realidad desempeña un papel relevante como combustible y molécula de señalización. La novedad actual no está en descubrir su función dentro del organismo, sino en conseguir administrarlo durante el ejercicio en cantidades suficientes, mediante una formulación tolerable y sin que su sabor o su acidez conviertan cada toma en un pequeño castigo. En ese terreno han coincidido dos proyectos españoles: ExoLactate, desarrollado por From Lab to Field (FLF), y Lactate 60, comercializado por Santa Madre.

La proximidad entre ambos lanzamientos no parece haber sido casual. Aitor Viribay, cofundador de From Lab to Field junto al bioquímico Juan Carlos Arboleya y el cocinero Dani Lasa, reconoció en una entrevista publicada por Naiz el pasado 14 de julio que su empresa no tenía inicialmente la intención de llevar el producto al mercado tan pronto. “Lo hemos sacado porque había una carrera por ver quién sale antes”, explicó. No citó expresamente a Santa Madre, pero resulta difícil separar esa afirmación de la aparición prácticamente simultánea de Lactate 60 y de la batalla posterior por presentarse como el primer gel de lactato del mundo.

Aitor Viribay, uno de los cerebros y promotores de la marca FLF, también jefe de rendimiento del equipo de trail running de Salomon Internacional.

DOS CAMINOS QUE LLEGARON CASI AL MISMO PUNTO

Santa Madre asegura que su formulación ya fue utilizada por Yomif Kejelcha en la Maratón de Londres de abril de 2026, donde el etíope corrió en 1h59’41’’. La marca vincula aquel protocolo nutricional, que habría incorporado lactato además de carbohidratos, con el desarrollo de Lactate 60 y sostiene que el resultado aceleró un lanzamiento previsto inicialmente para 2027. Cada unidad aporta 40 gramos de hidratos de carbono y 60 milimoles de lactato, equivalentes aproximadamente a algo más de cinco gramos, mediante una combinación que incluye ácido láctico, lactato sódico y lactato cálcico.

FLF por su parte, presentó públicamente ExoLactate a finales de mayo y lo llevó al ciclismo profesional durante las semanas previas al Tour de Francia. Su gel incorpora 40 gramos de carbohidratos y cinco gramos de lactato, pero la empresa pone el acento en la matriz utilizada para vehiculizarlo, mantener un pH más próximo a la neutralidad y permitir su consumo en condiciones de alta exigencia. Viribay ha explicado que esa formulación específica se encuentra pendiente de patente después de varios años de trabajo en los que se combinaron fisiología, físico-química y técnicas procedentes de la investigación culinaria.

Yomif Kejelcha, el máximo abanderado de la marca Santa Madre y uno de los mejores atletas del mundo (desde 3000mts al maratón). mundo.

LA CRONOLOGÍA NO PERMITE ENTREGAR CON FACILIDAD LA MEDALLA DE “PRIMER GEL DE LACTATO”

Santa Madre puede defender que probó su solución en competición antes de que ExoLactate fuera presentado, mientras que FLF puede argumentar que hizo pública su tecnología antes del lanzamiento comercial de Lactate 60. Todo depende de qué se considere llegar primero: desarrollar la fórmula, utilizarla con un deportista, anunciarla, ponerla a la venta o solicitar una patente. La palabra “primero” funciona muy bien en una campaña publicitaria, pero necesita bastantes más apellidos cuando se analiza con rigor.

Parte de la confusión procede de una información que circuló durante el Tour y es que según Según publicó AS, un equipo habría adquirido la primera producción completa de ExoLactate, compuesta por varios miles de unidades, para utilizarla en exclusiva. FLF no confirmó ni desmintió esa operación, aunque Viribay sí aseguró que diez corredores presentes en la carrera estaban utilizando sus geles.

Gel FLF, con 40 gramos de carbohidratos y cinco gramos de lactato.

Esa supuesta exclusividad debe interpretarse como un posible acuerdo de suministro para un equipo y durante un periodo determinado, no como un derecho general sobre todos los geles que contengan lactato. Tampoco la expresión “patente pendiente” equivale a una patente ya concedida. Lo que FLF pretende proteger es su matriz y su procedimiento concreto para administrar el lactato de manera segura, agradable y eficiente, no el lactato como ingrediente ni la posibilidad genérica de incorporarlo a un producto deportivo.

Hasta el momento no se ha hecho público el número de solicitud, su fecha de prioridad o el alcance exacto de las reivindicaciones. Tampoco consta que FLF haya enviado un requerimiento a Santa Madre, que haya solicitado la retirada de Lactate 60 o que exista una demanda entre ambas compañías. Sin esos elementos no puede afirmarse que Santa Madre haya vulnerado ningún derecho industrial, del mismo modo que la existencia de dos productos parecidos no demuestra por sí sola que una empresa haya copiado a la otra.

El golpe técnico de ExoLactate

La rivalidad quedó mucho más expuesta el 10 de agosto, cuando ExoLactate publicó una comparación entre su formulación y otro producto identificado como “Lactate Gel 60”. Aunque el artículo evitaba mencionar a Santa Madre, el nombre dejaba muy poco espacio para la duda. Según las mediciones internas de FLF, ExoLactate presenta un pH de 5,2, frente al 3,76 atribuido a Lactate 60. A partir de estos valores, la compañía calculó que el gel competidor aportaría alrededor de trece veces más ácido láctico no disociado y tendría una actividad de iones de hidrógeno unas veintiocho veces superior.

Lactate 60, el gel de Santa Madre, con 40 gramos de hidratos de carbono y 60 milimoles de lactato

FLF sostiene que esa diferencia puede repercutir en la palatabilidad, la tolerancia gastrointestinal y el potencial erosivo sobre el esmalte dental cuando el producto se consume repetidamente durante el ejercicio. También defiende que su formulación entrega una proporción mucho mayor de lactato en forma de anión, que sería la forma preparada para ser transportada y utilizada por el organismo. Es una comparación muy poco habitual entre dos marcas de nutrición deportiva y constituye, hasta ahora, el mensaje público más directo dentro de esta disputa.

Conviene, sin embargo, interpretar esos datos en su contexto. El análisis procede de la propia empresa que comercializa ExoLactate, se presenta como preliminar y se realizó sobre dos muestras de cada producto. La medición del pH puede ser objetiva, pero por sí sola no demuestra que un gel mejore más el rendimiento, se absorba mejor o provoque menos problemas digestivos en deportistas. Para establecer esas diferencias harían falta ensayos independientes que comparasen ambas formulaciones durante el ejercicio y no únicamente cálculos químicos realizados a partir de su acidez.

Una carrera con más de dos participantes

La aparición de Enervit termina de desmontar cualquier interpretación demasiado amplia de la supuesta exclusividad. La compañía italiana ha desarrollado junto a los equipos UAE Team Emirates-XRG y Lidl-Trek su C2:1PRO Lactate Gel Mix, una mezcla con 90 gramos de carbohidratos y diez gramos de lactato sódico que Tadej Pogačar utilizó durante el Tour de Francia. Son productos y formulaciones diferentes, pero su coexistencia confirma que la carrera por explotar el lactato exógeno no pertenece únicamente a FLF y Santa Madre.

Tadei Pogacar, el mejor ciclista del momento ya utilizó geles de lactato de la marca ENERVIT en el Tour de Francia.

Además, la propia evidencia sobre los beneficios deportivos de ingerir lactato todavía es limitada. Existen argumentos fisiológicos interesantes y algunos resultados prometedores, pero faltan estudios amplios e independientes que permitan cuantificar su efecto real sobre el rendimiento. El nacimiento de una nueva categoría comercial está avanzando, por ahora, más deprisa que su validación científica. Esta circunstancia no invalida el producto, aunque sí aconseja separar los datos comprobados de unas promesas comerciales que han crecido al ritmo de los titulares.

La polémica, en definitiva, existe ya que FLF y Santa Madre han protagonizado una carrera por llegar primero, defender la singularidad de sus respectivas soluciones y asociarlas con algunos de los mejores deportistas del mundo. También existe una crítica técnica directa de ExoLactate hacia Lactate 60. Lo que no existe, al menos públicamente, es una resolución que conceda a una de las dos empresas la exclusividad general sobre los geles de lactato o que determine que la otra ha infringido una patente.

La respuesta definitiva requerirá conocer la documentación de la solicitud presentada por FLF, establecer qué protege exactamente y escuchar a ambas partes sobre la existencia de posibles comunicaciones legales. Hasta entonces, estamos ante una intensa batalla tecnológica, científica y comercial, pero creemos que no estamos ante una guerra judicial. Y en una historia donde todos compiten por aportar energía, lo más sensato es no añadir al relato más combustible del necesario.