Dos pruebas canceladas, una Ultra recortada y una respuesta que deja a los afectados sin devolución ni dorsal para 2027. La seguridad debía ser la prioridad, pero una carrera con la historia de Ultra Pirineu también debe explicar cómo cuida a quienes pagan por participar.
Foto portada: Salida Salomon Ultra Pirineu 2026 / Copy: Chema Velasco
Ultra Pirineu ha vivido un fin de semana complicado, ya que las tormentas obligaron a cambiar los planes y miles de corredores tuvieron que aceptar una carrera diferente o quedarse sin competir. Aunque es una situación que puede ocurrir en la montaña, la respuesta posterior de la organización ha abierto un debate que va más allá de la meteorología.
El malestar crece con lo que vino después: la negativa a devolver las inscripciones de Nit y Mitja Pirineu, o a la posibilidad de trasladarlas a la próxima edición. La organización dice que los gastos ya estaban asumidos y que compensar a los afectados pondría en peligro el futuro de la prueba.
La explicación merece ser escuchada, pero también plantea preguntas, porque el futuro de una carrera depende tanto de sus cuentas como de la confianza de sus corredores.
UNA HISTORIA QUE OBLIGA A ESTAR A LA ALTURA
Todo empezó en 2009, cuando Cavalls del Vent estrenó su carrera de 80 kilómetros y 5.800 metros de desnivel positivo en un escenario que pronto conquistó al trail: Bagà, el Cadí-Moixeró y sus refugios.
Tras cinco ediciones, en 2014 llegó el nombre Ultra Pirineu y, descontando la interrupción de 2020, la carrera ha alcanzado en 2026 su decimoséptima edición. Pangea Attitude y Mountain Runners del Berguedà figuran como organizadores de la Ultra, mientras Salomon da nombre al evento.
Su prestigio se construyó con grandes atletas, pero también con voluntarios, vecinos, refugios y miles de participantes populares, por lo que esa historia explica el nivel de exigencia que despierta. Si una carrera ha sido una referencia, debe responder como tal, especialmente cuando las cosas se complican.
¿DÓNDE ESTÁN AQUELLAS GRANDES FIGURAS INTERNACIONALES?
Basta recordar algunos podios para entender lo que llegó a representar esta prueba: en 2012, Kilian Jornet, Anton Krupicka y Dakota Jones ocuparon el masculino, mientras Núria Picas, Anna Frost y Emelie Forsberg hicieron lo propio en el femenino. En 2015 coincidieron Kilian, Miguel Heras y Luis Alberto Hernando, mientras Forsberg y Mira Rai terminaron por delante de Picas.
Con los años pasaron también Hillary Allen, Dmitry Mityaev, Aurélien Dunand-Pallaz, Mimmi Kotka, Ragna Debats, Henriette Albon, Dylan Bowman y otros nombres de peso, de modo que Ultra Pirineu se convirtió en una cita que apetecía seguir, además de correr.
La impresión que deja 2026 es la de una presencia internacional menos potente que en aquellas grandes ediciones, lo que permite preguntarse si la carrera mantiene el mismo atractivo para la élite mundial.
Pero tampoco conviene pintar una caída continua: Mityaev y Julie Roux ganaron en 2024, y Jonathan Albon lo hizo en 2025. Este año, Julen Calvó y Gemma Arenas merecen todo el reconocimiento por sus victorias, porque cuestionar la evolución del evento no resta mérito a quienes compitieron.
Lo que sí cabe pedir es una reflexión:
¿qué quiere ser hoy Ultra Pirineu y qué está haciendo para conservar su lugar entre las grandes citas del trail running internacional?
LA METEOROLOGÍA CAMBIÓ LA CARRERA
El riesgo de tormentas provocó la cancelación de Nit Pirineu y, después, de Mitja Pirineu, mientras la Ultra pasó de los 100 kilómetros previstos a unos 60, con aproximadamente 3.900 metros de desnivel positivo.
La Marató también tuvo cambios: adelantó su salida una hora y modificó el tramo final desde el refugio de Sant Jordi, aunque mantuvo una distancia y un desnivel similares a los anunciados.
Por tanto, sí hubo alternativas para algunas modalidades y nadie debería exigir que se compita con un riesgo inasumible. La muerte de una participante por hipotermia en 2012 forma parte de la historia de esta carrera y recuerda que las decisiones de seguridad tienen consecuencias muy serias.
Pero para mi las preguntas son otra:
Después de 17 años de trayectoria, ¿qué opciones se habían preparado para Nit y Mitja? ¿Se estudiaron recorridos más seguros y, en ese caso, por qué no pudieron utilizarse?
Puede haber razones de seguridad, permisos o logística que lo impidan, pero explicarlas bien y de forma transparente ayudaría a los corredores a comprender la decision de la organización.
SIN CARRERA, SIN DEVOLUCIÓN Y SIN DORSAL PARA 2027
El principal motivo de la crítica aparece en el comunicado facilitado por participantes de Nit y Mitja, donde la organización descarta devolver total o parcialmente la inscripción y/o la opción de trasladar el dorsal a 2027, con el argumento de que la carrera ya estaba preparada, que los gastos se habían asumido y que una compensación comprometería la siguiente edición.
Es evidente que organizar una prueba cuesta dinero mucho antes del disparo de salida, pero no sabemos cuánto estaba gastado, cuánto seguía comprometido y qué gastos pudieron evitarse o recuperarse al cancelar. Como el fragmento del comunicado no ofrece ese desglose, resulta difícil valorar si realmente no había margen para ninguna solución.
Además, el anuncio de cancelación de la Mitja había adelantado que se informaría a los inscritos de las alternativas disponibles para su dorsal, por lo que, tras cerrar la devolución y el traslado, queda una pregunta sencilla: ¿cuáles son esas alternativas?
Los reglamentos contemplan la suspensión por fuerza mayor, vinculan las devoluciones al dinero no gastado e incluyen una referencia del 0 % desde diez días antes de la prueba y también descartan pasar el dorsal al año siguiente por razones económicas.
Aunque la organización puede apoyarse en esas condiciones, el corredor también puede cuestionar si son justas y pedir una explicación, porque incluir una decisión en el reglamento no elimina la necesidad de dar cuentas a quienes salen perjudicados.
UNA GARANTÍA QUE TERMINA SEIS SEMANAS ANTES
También merece atención la devolución cuando es el participante quien necesita darse de baja, ya que la garantía adicional cuesta 30 euros en la Ultra, 20 en la Marató, 12 en la Mitja y 6 en la Nit, pero su cobertura termina el 21 de agosto y desde el día 22 no se devuelve la inscripción por baja, incluso habiendo pagado esa garantía.
En ese caso, hasta el fin de semana del 2 al 4 de octubre quedan unas 6 semanas, durante las cuales el corredor puede sufrir una lesión, enfermar o afrontar una situación familiar grave. Y aunque esta limitación está indicada, sí que me permit hablar de una política de devoluciones muy restrictiva y preguntarme qué protección ofrece una garantía de pago que deja de cubrir al corredor con tanta antelación.
CUÁNTO DINERO REPRESENTAN LAS INSCRIPCIONES
Si he buscado bien, los precios finales de inscripción para esta UP 2026 eran (siempre contando por abajo) : 200 euros para la Ultra, unos 75€ para la Mitja y 50€ para la Nit, mientras que para la Marató he utilizado una estimación de 130 euros. Y es que los precios de las inscripciones no han sido nada fáciles de encontrar y tal como ocurre en casi el 100% de los reglamentos de cualquier Carrera, en Salomon UP no vienen…
Por tanto, aplicando los cupos publicados, el cálculo debería ser este:
Ultra: 1300 plazas x 200€ = 260.000€
Marató: 1300 plazas x 130€ = 169.000€
Mitja: 1000 plazas x 75€ = 75.000€
Nit : 200 plazas x 50€ = 10.000€
Total: 514.000€
Las dos pruebas canceladas representarían una facturación de 85.000 euros en el escenario planteado, una cantidad que la organización hará suya sin haberse disputado ninguno de los 2 formatos, Nit y Mitja Pirineu..
Otro dato importante es que inscribirse a la Ultra se ha encarecido en 20€ en los últimos 2 años, pasando de los 178 euros a 198€ (un 11,2% más) por lo que cabe preguntar si la experiencia desde 2024 es algo mejor para el participante..
Por contra, también cabe preguntarse cuánto dinero pudo ahorrarse la prueba al recortar la Ultra y cancelar dos pruebas. Ciertamente no podemos cuantificarlo sin las cuentas, porque reducir un 40 % los kilómetros no significa reducir un 40 % los gastos. Hay compras y servicios contratados que se pagan igualmente, de ahí la necesidad de exigir un desglose…
MUCHOS SERVICIOS EN EL LISTADO, ¿PERO QUÉ RECIBE EL CORREDOR?
El marcaje, el cronometraje, el dorsal con chip y los avituallamientos son servicios necesarios para celebrar una carrera, al igual que la asistencia sanitaria y la coordinación de emergencias, que también cuestan dinero y son fundamentales.
Publicarlos ayuda a saber qué incluye la inscripción, pero convertir cada prestación en una línea de un largo listado no demuestra, por sí solo, que se esté ofreciendo algo extraordinario. Los premios a la élite y los bonus por récord tampoco son servicios que reciba cada participante.
En la Mitja, un testimonio nos ha descrito su bolsa del corredor: “mi dorsal y una camiseta” . Aunque esto no resume todo lo que habría ofrecido la prueba si se hubiera celebrado, una vez cancelada la pregunta cambia:
¿qué recibió finalmente el inscrito y qué parte de lo pagado corresponde a servicios que no pudo disfrutar? En este punto, una explicación detallada tendría mucho más valor que una lista de prestaciones anunciadas.
LA RETRANSMISIÓN TAMBIÉN CUENTA
Ultra Pirineu sí tuvo cobertura audiovisual anunciada, ya que 3Cat informó del seguimiento de Maratón de su plataforma pero otra cuestión es si el seguimiento real tuvo el alcance, la continuidad y la facilidad de acceso que cabe esperar de una carrera con aspiraciones internacionales.
¿Un evento que debe facturar bastante más de medio millón de euros no prioriza en invertir unos 30-40.000€ en un buen streaming?
Pienso que una gran cita como UP también debe cuidar a quienes quieren seguirla desde casa, porque su visibilidad depende de algo más que las imágenes promocionales o de lo que publique en sus redes sociales.
EL PRESTIGIO SE CUIDA DESPUÉS DE LA META
Proteger la continuidad de Ultra Pirineu es un objetivo legítimo (desde la organización) , pero los participantes también tienen derecho a saber cómo se protege su dinero y qué respuesta reciben cuando no pueden correr por la cancelación de su prueba.
La negativa comunicada a los afectados de Nit y Mitja deja demasiado peso sobre el corredor, ya que cierra la devolución y el traslado sin aportar cifras que permitan entender por qué no cabe ninguna compensación.
Una devolución parcial, un crédito o un descuento relevante para la próxima edición merecerían ser estudiados y si no son posibles, habría que explicar el por qué con algo más que haciendo referencia al reglamento.
Aunque Ultra Pirineu vuelva a agotar dorsales en 2027, recuperar la confianza exige escuchar, explicar y ofrecer respuestas concretas, porque el corredor popular sostiene esta carrera con su inscripción, su tiempo y su ilusión, y cuidarlo debidamente tiene tanto o más peso que la misma carrera, al final a continuidad de la misma siempre estará en manos de la masa.








