La Transvulcania 2026 dejó una jornada de récords en La Palma, con David Sinclair y Blandine L’Hirondel como vencedores de una edición marcada por registros siderales. Sus parciales de ascenso y descenso no solo explican la magnitud de ambas victorias, sino que señalan un antes y un después en una de las ultras más mediáticas del mundo.
La Transvulcania 2026 ya forma parte de las grandes ediciones de la historia de la carrera palmera. La prueba de la Isla Bonita cerró una jornada en la que se batieron los récords de sus distancias competitivas, con seis nuevas mejores marcas durante el sábado que se sumaron a los dos registros logrados el jueves en el Kilómetro Vertical. En la Ultramaratón, la distancia reina, David Sinclair y Blandine L’Hirondel fueron los grandes protagonistas de una carrera que dejó nuevos récords tanto en categoría masculina como femenina.
El dato general ya permite entender el nivel de la edición: en la carrera masculina, los seis primeros clasificados mejoraron el anterior récord histórico de la prueba, un registro que pertenecía a Luis Alberto Hernando (2015).
Y es que Sinclair ganó con 6h32’24”, seguido por Peter Engdahl, segundo, y Nadir Maguet, tercero con 6h42’31”. También Damien Humbert, cuarto con 6h43’54”, Ben Dhiman, quinto con 6h48’42”, y Andreas Reiterer, sexto con 6h49’52”, entraron por debajo de la antigua mejor marca.

DAVID SINCLAIR DESTROZÓ FÍSICAMENTE A SUS RIVALES…
Lo más relevante de la actuación de Sinclair no está únicamente en el crono final, sino en cómo lo construyó. En 2024, Jon Albon coronó el Roque de los Muchachos en 5h03’, y en 2025 Peter Frano llegó a ese mismo punto con el mismo crono. Rara vez se ha bajado de las 5h en el top del Roque. Pero en esta edición, Sinclair se plantó allí arriba en unos estratosféricos 4h46’ (al igual que Engdahl) es decir, 17 minutos más rápido que las referencias ganadoras de los dos años anteriores en ese tramo inicial de 52,5 kilómetros y 3.815 metros de desnivel positivo.
Esa diferencia se traduce en un ritmo medio de 5’27”/km hasta el Roque para Sinclair, frente a los 5’46”/km de la mayoría de los registros de pasados ganadores de esta prueba. Esto supone correr 19 segundos por kilómetro más rápido durante toda la primera gran mitad de la prueba. En velocidad vertical, el estadounidense ascendió a unos 800 metros positivos por hora, mientras que las referencias anteriores se situaban alrededor de 755 m D+/h, con una diferencia aproximada de 45 m D+/h.
La comparación es importante porque muestra que Sinclair no solo fue más eficiente en puntos concretos de la carrera o en los avituallamientos, sino que sostuvo un ritmo superior durante la subida larga que lleva hasta el punto más alto de la prueba. Pero esto no acaba aquí, ya que en los 17’6km y 2.500 metros de desnivel en descenso (aprox) hasta Tazacorte, David confirmó esa superioridad. Esto es fácil de calcular ya que este es quizá ‘el tramo decisivo’ en el que los ganadores de la Transvulcania suelen invertir sobre 1h25’ aprox (el mismo Jon Albon bajó en 1h27’ en 2024 y Peter Frano lo hizo en 1h26’ en 2025). Ayer sábado, Sinclair completó ese mismo tramo en 1h18’…

El vencedor y hoy recordman de la Transvulcania, descendió a una media aproximada de 4’26”/km, con una velocidad de descenso vertical cercana a 1.730 m D-/h, mientras que el ritmo habitual de los rivales y vencedores recientes se situaba alrededor de 4’50”/km y 1.590 m D-/h (también la velocidad aproximada de Engdahl). En términos prácticos, el estadounidense bajó unos 24 segundos por kilómetro más rápido y con unos 140 m D-/h más de velocidad vertical negativa. Este parcial explica buena parte de la dimensión de la victoria de Sinclair, porque este no llegó al Roque para administrar una renta, sino que mantuvo la capacidad de correr muy rápido en la sección más decisiva de a carrera.
..Y TAMBIÉN MENTALMENTE
También hubo un componente táctico-mental en el paso por el Roque, un punto que en la historia de Transvulcania ya ha decidido carreras. En 2016, Luis Alberto Hernando llegó segundo a ese punto, a un minuto de Sage Canaday, pero gestionó el avituallamiento con rapidez, no se detuvo en el control y salió por delante del americano, un movimiento que acabó siendo clave en su victoria. Diez años después, con Sinclair y Engdahl, se produjo una situación con ciertos paralelismos, ya que Engdahl pasó primero por el Roque y Sinclair lo hizo a solo cinco segundos pero el estadounidense salió primero, le perdió de vista y le ganó la batalla mental. Hay conductas que dictan sentencia antes de llegar a meta, en el caso del Roque está claro que quien sale primero le está queriendo decir a su contrincante que tiene más hambre de victoria que él..
BLANDINE L’HIRONDEL: RÉCORD A LO SINCLAIR
La carrera femenina tuvo una lectura muy similar a la de los hombres con una Blandine L’Hirondel que también llevó la prueba a una dimensión nueva si se compara con el anterior récord de Ruth Croft en 2024. La neozelandesa había dejado la mejor marca en 8h02’, un registro de enorme nivel, pero la francesa lo rebajó hasta 7h43’47”, con una excelente Lucy Bartholomew segunda con 7h49’26” y una constante Emelie Forsberg, tercera con 8h14’40”.

L’Hirondel empezó mandando desde los primeros kilómetros, con Bartholomew y Forsberg como principales referencias por detrás, aunque la carrera femenina también tuvo cambios de guion. La francesa fue imponiendo su condición de favorita, pero Bartholomew llegó a ponerse al frente en una fase intermedia, antes de que el descenso volviera a modificar el orden. Como en el caso de Sinclair, los parciales ayudan a explicar la magnitud de la actuación:
L’Hirondel coronó el Roque de los Muchachos con 14 minutos de adelanto respecto al crono de Ruth Croft cuando estableció el récord en 2024, una mejora que ya indicaba que la francesa no estaba simplemente corriendo para ganar, sino para rebajar de forma clara la mejor marca histórica. La diferencia en la subida fue el primer gran argumento de su récord.
El segundo llegó en la bajada hacia Tazacorte, donde L’Hirondel firmó un parcial de 1h29’, frente a la 1h36’ que había empleado Croft dos años antes. En un tramo de 17,6 kilómetros y unos 2.500 metros de desnivel negativo, esa diferencia de siete minutos supone un salto muy notable en una parte de la carrera donde muchas veces se trata más de conservar que de seguir generando ventaja. La francesa, en cambio, fue capaz de correr ese descenso a un ritmo aproximado de 5’03”/km y con una velocidad vertical en descenso cercana a 1.517 m D-/h, mientras que Croft había bajado en torno a 5’27”/km y 1.406 m D-/h.

El parcial de descenso de L’Hirondel adquiere todavía más valor si se compara con el contexto general de la carrera, porque bajar en 1h29’ desde el Roque hasta Tazacorte la sitúa en tiempos muy competitivos incluso frente a muchos corredores masculinos de alto nivel.
La Transvulcania 2026 deja así dos lecturas paralelas en su distancia reina. En categoría masculina, Sinclair rebajó en casi 20 minutos el récord histórico y abrió diferencias con parciales que mejoran de forma clara las referencias de los últimos años. En categoría femenina, L’Hirondel hizo lo propio con el registro de Croft, 7h43’ frente a 8h02.
¿Será que el americano y la francesa se pusieron de acuerdo??








