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EXOLACTATE: EL GEL QUE QUIERE CAMBIAR LAS REGLAS DE LA ENERGÍA EN DEPORTES DE RESISTENCIA

Aitor Viribay, director de rendimiento de Salomon, impulsa este proyecto donde el protagonista es un gel que busca darle la vuelta al viejo mito del lactato y llevarlo al centro de la nutrición de resistencia .

Durante décadas, el lactato fue señalado como uno de los grandes villanos del rendimiento, casi como el culpable invisible de ese momento en el que las piernas arden y el ritmo cae. Sin embargo, la fisiología moderna hace tiempo que empezó a desmontar esa idea y hoy esta molécula aparece bajo una mirada muy distinta: no como un desecho, sino como un combustible útil, una señal interna y una herramienta con enorme potencial para sostener el esfuerzo cuando la fatiga empieza a mandar.

Uno de los nombres que más ha trabajado en esta línea es Aitor Viribay, fisiólogo con experiencia en el ciclismo profesional, el ultratrail de alto nivel y el fútbol de élite. Su punto de partida se apoya en la teoría de la lanzadera del lactato, desarrollada por George Brooks, que explica cómo esta molécula puede desplazarse dentro del organismo y ser aprovechada por distintos tejidos, desde el músculo hasta el corazón o incluso el cerebro. Bajo esta visión, el lactato deja de ser una consecuencia incómoda del esfuerzo y pasa a formar parte activa de la gestión energética del deportista.

Aitor Viribay, un gran profesional, además de persona modesta siempre al servicio del corredor e inquieto en la búsqueda de las mejoras en el rendimiento.

El interés por esta molécula no se limita al deporte ya que en el ámbito médico se ha explorado su uso en situaciones de alta exigencia fisiológica, incluidas lesiones cerebrales, procesos inflamatorios y distintas alteraciones metabólicas. Esa aplicación clínica ha reforzado la idea de que el lactato puede tener un papel mucho más amplio del que se le atribuyó durante años, especialmente como fuente de energía rápida y como modulador del funcionamiento del organismo en escenarios de estrés.

La gran dificultad estaba en llevar todo ese conocimiento al terreno real de la competición. No bastaba con saber que el lactato podía ser útil; había que encontrar una manera de administrarlo en cantidades relevantes, por vía oral, con buena tolerancia digestiva y en un formato que un deportista pudiera consumir durante una carrera. Ahí es donde entra el trabajo de From Lab to Field, el proyecto creado por Viribay junto al cocinero Dani Lasa, vinculado durante años a la investigación gastronómica de Mugaritz, y Juan Carlos Arboleya, doctor en bioquímica física e investigador del Basque Culinary Center.

El resultado de esa colaboración es ExoLactate, un gel diseñado para incorporar lactato exógeno junto a los combustibles clásicos de la resistencia, como la glucosa y la fructosa. La propuesta busca superar uno de los grandes límites técnicos que ya había intentado resolver Brooks con formulaciones anteriores: lograr un producto ingerible, práctico y capaz de aportar dosis suficientemente altas como para tener impacto durante esfuerzos prolongados.

Simulación de imagen producida por la IA de lo que podría ser el ExoLactate

Viribay defiende que la diferencia clave está en la cantidad y en la forma de administración. Frente a intentos previos poco agradables o con escasa utilidad práctica para los equipos profesionales, ExoLactate pretende ofrecer una vía más eficiente, con dosis que puedan integrarse en la nutrición de carrera sin convertir el avituallamiento en un castigo gastronómico y en deportes donde el estómago también compite, eso no es un detalle menor.

La hipótesis de trabajo es ambiciosa: aportar lactato desde fuera permitiría al cuerpo disponer de una fuente energética ya preparada, sin obligar al músculo a producirla primero a partir de otros sustratos. En intensidades moderadas, podría favorecer el ahorro de glucógeno y mejorar el uso de las grasas; en esfuerzos más altos, contribuiría a sostener mejor el metabolismo de los hidratos de carbono y la regulación del pH. Dicho de forma sencilla: no se trataría solo de meter más gasolina, sino de hacer que el motor gestione mejor lo que ya tiene.

El concepto encaja además con una palabra cada vez más repetida en el alto rendimiento: durabilidad. En ciclismo, trail running y deportes de fondo, ya no basta con medir quién produce más vatios o quién corre más rápido durante unos minutos. La gran pregunta es quién mantiene el rendimiento cuando pasan las horas, el sistema nervioso se fatiga y el cerebro empieza a proteger al cuerpo bajando la intensidad. En ese contexto, el lactato podría jugar un papel relevante porque también funciona como combustible para el sistema nervioso central.

From Lab to Field asegura haber probado el gel tanto en laboratorio como con deportistas de máximo nivel, incluidos ciclistas y corredores de ultradistancia. El producto, además, cuenta con aprobación alimentaria y sus impulsores subrayan que no entra en el terreno del dopaje, sino en el de la nutrición avanzada aplicada al rendimiento.

¿Veremos a corredores top como Rémi Bonnet ingerir ExoLactate a corto plazo? (si no lo ha probado ya…)

La historia tiene algo de ciencia, algo de cocina y bastante de intuición competitiva. Desde una cocina de Bilbao, un grupo de investigadores y especialistas ha intentado resolver un problema que llevaba décadas sobre la mesa: cómo convertir una molécula incomprendida en una herramienta real para la resistencia moderna. Falta ver hasta dónde llega su impacto en competición, pero ExoLactate ya ha puesto una idea incómoda sobre la mesa: quizá el lactato nunca fue el enemigo, quizá solo faltaba aprender a utilizarlo.

Las preguntas que al menos para el que escribe, deja ExoLactate sobre la mesa

  1. ¿Cuánto costará cada gel y en qué rango se moverá respecto a los geles premium actuales?
  2. ¿Estará disponible para cualquier deportista amateur o inicialmente será un producto más orientado a élite y equipos profesionales?
  3. ¿Se tomará como un gel convencional o necesitará una pauta específica según duración, intensidad y gramos de hidratos por hora?
  4. ¿Sustituye a los geles de glucosa/fructosa o está pensado para combinarse con ellos dentro de una estrategia nutricional más avanzada?

Y quizás la pregunta clave:

¿Qué problema concreto resuelve ExoLactate que no estén resolviendo ya los geles actuales en deportistas amateurs? ¿Se beneficiarán estos de este gel y les merecerá la pena pagar por ello?

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