El estadounidense destronó a Aleksandr Sorokin en el Mundial de Ames donde el récord estuvo amenazado, Courtney Olsen conquistó el título desde atrás y Gemma Arenas entró definitivamente en la élite.
Los 100 kilómetros están cambiando. La victoria de Charlie Lawrence en el Campeonato del Mundo de Ames no representa solamente la llegada de un nuevo campeón, sino la irrupción definitiva de una generación de ultrafondistas con velocidad de maratoniano y capacidad para sostenerla durante más de seis horas.
Lawrence ganó con 6h09’25’’, a un ritmo medio de 3’42’’ por kilómetro, por delante del hombre que transformó esta distancia: Aleksandr Sorokin, segundo con 6h12’41’’ y todavía plusmarquista mundial con 6h05’35’’. Por su parte, el británico Alex Milne, campeón mundial de 50 kilómetros, completó el podio con 6h17’50’’.
Pero Charlie no es únicamente un atleta extraordinario, también es un personaje peculiar, con desparpajo, una imagen impecable y esa seguridad en sí mismo tan característica de algunas de las grandes figuras estadounidenses. Salvando las distancias, recuerda al primer Jim Walmsley, aquel corredor rebelde y algo ‘chulo’ que llegó al trail running para romper sus códigos y atraer todas las miradas.
Lawrence puede ser incluso algo más agresivo en sus declaraciones, es joven, provocador, pero aparentemente inofensivo y sin maldad, sé que todo esto forma parte de su manera de competir y de expresarse. Dice lo que piensa, corre como habla y no parece demasiado preocupado por resultar políticamente correcto.
En un ultrafondo habitualmente dominado por perfiles mucho más discretos, su personalidad da juego, genera conversación y aporta visibilidad. Puede gustar más o menos, pero Lawrence reúne algo que este deporte necesita: rendimiento, imagen y capacidad para construir un personaje reconocible.
Dicho esto, el estadounidense ya poseía el récord mundial de 50 millas —4h48’21’’, a 3’35’’/km— y el récord norteamericano de 100 kilómetros —6h07’10’’, a 3’40’’/km— pero en el desafío Chasing 100 de adidas (2025) , Lawrence también fue capaz de completar la distancia en 6h03’47’’, a un ritmo aproximado de 3’38’’/km, aunque el registro no podía homologarse por las condiciones especiales del intento.
En Ames añadió a su palmarés el título mundial que confirma su nueva dimensión internacional. Charlie Lawrence tiene velocidad, resultados y personalidad, quizás los 100 kilómetros hayan encontrado a ‘su propio Jim Walmsley’: un nuevo “chulo” para dar aire fresco y visibilidad al ultrafondo mundial.
EL RÉCORD MUNDIAL ESTUVO EN JAQUE
La carrera comenzó con el japonés Masato Tanaka lanzado en solitario, pero un Lawrence que nunca perdió la calma le fue recortando la diferencia y lo alcanzó a mitad de carrera, pasando el km 50 en aproximadamente 3h00’. La proyección apuntaba entonces a un registro próximo a las seis horas y situaba en peligro el récord mundial de Sorokin pero para batirlo, Lawrence necesitaba completar la segunda mitad en poco más de 3h05’…
Durante varios kilómetros pareció posible, pero la temperatura continuó subiendo hasta acercarse a los 32 grados por lo que a partir del kilómetro 65, sus parciales comenzaron a alejarse un poco del ritmo necesario. El americano completó los últimos 50km a 3’44’’/km, penalizando algo más de la cuenta y quedándose a 4’ de la plusmarca mundial.
El récord de Sorokin sobrevivió, probablemente lo hizo gracias al calor pero cierto es que resulta imposible convertir cada grado en segundos, aunque no parece exagerado pensar que el rendimiento ofrecido por Lawrence en unas condiciones más favorables, bien podrían haber valido una marca inferior a las 6h05’. El relevo generacional del lituano no batió su récord, pero dejó la sensación de que ya posee las piernas necesarias para intentarlo.
SOROKIN TODAVÍA NO ENTREGA SU REINADO
A pocos días de cumplir 45 años, Sorokin había reconocido en la previa a Infotrail que ya no se consideraba tan competitivo en los 100 kilómetros. Para el plusmarquista mundial de 100km, 12 horas, 24 horas y 100 millas, esta distancia se ha convertido en una prueba demasiado “rápida”. Pero ‘Sania’ tiró de oficio (todavía no he visto un corredor con tanta fortaleza mental y espíritu de lucha) y tras pelear consigo mismo, fue capaz de doblegar a sus rivales haciendo un último 10k unos 6’/km más rápido que el americano.
Su derrota puede interpretarse como el comienzo de un relevo generacional, pero de ninguna manera como una despedida. Lawrence representa el futuro inmediato de la distancia; Sorokin continúa siendo su gran referencia histórica y un atleta capaz de subir al podio mundial cuando está a punto de cumplir 45 años. El rey ha encontrado heredero, pero todavía conserva su corona.
COURTNEY OLSEN ESPERÓ HASTA QUE COMENZÓ LA VERDADERA CARRERA
La competición femenina tuvo un desarrollo completamente diferente pues Miho Nakata, antigua plusmarquista mundial de 24 horas, asumió el mando desde el comienzo y lideró durante aproximadamente 75 kilómetros. Mientras la japonesa marcaba el ritmo, Courtney Olsen permaneció alejada de las tres primeras posiciones durante buena parte de la prueba, no entrando en ningún momento en la pelea por el podio hasta que la carrera comenzó a castigar los excesos iniciales.
Con 30 kilómetros por delante, la americana inició su ofensiva, alcanzó a Nakata en la vuelta 17 y terminó proclamándose campeona del mundo con 7h10’31’’, a un ritmo medio de 4’18»/km. Por su parte, Nakata resistió para conquistar la plata, cediendo en meta casi 1’30’’. A sus 39 años, Olsen (poseedora del récord estadounidense de 100 kilómetros) ofreció una lección de paciencia, no necesitando dominar la mayor parte de la carrera y bastándole con ser la más rápida entre los kilómetros 75 y 90, cuando realmente comienzan ‘los 100’.
SARAH WEBSTER Y LA CRUELDAD DE ESTE DEPORTE
La británica Sarah Webster, una de las grandes favoritas y vigente plusmarquista mundial de 24 horas (278’6 km) , también construyó su carrera desde atrás. Después de una larga remontada, superando a Estefi Unzu y a Gemma Arenas, alcanzó la 3º posición en los kilómetros finales. Por su solidez viéndola correr, todo indicaba que tendría asegurado el podio pero a falta de 2’5km (y tras 97’5km de pelea) su cuerpo se bloqueó, los calambres aparecieron y no pudo dar un paso más..
GEMMA ARENAS YA PERTENECE A LA ÉLITE MUNDIAL
El abandono de Webster permitió a Gemma Arenas recuperar la tercera posición, pero reducir su medalla a ese desenlace sería profundamente injusto. La española había permanecido durante casi toda la carrera entre las tres mejores, llegó a ocupar la segunda plaza y pasado el meridiano de la prueba, hasta ‘apretó’ a la líder de la prueba. Pero en ese momento, el calor empezó a ser destructivo y la de Almagro tuvo que levantar el pie consciente del riesgo que corría. Su inteligencia y resiliencia le valieron llegar a meta en 3ª posición, llevarse una medalla de bronce en todo un mundial de 100km, entrar en la élite mundial de este deporte y por si esto fuera poco, batir su propio récord de España por casi 3 minutos, 7h17’50’’.
El ritmo medio de la manchega fue de aproximadamente 4’22’’/km por kilómetro en un día donde el mercurio llegó a marcar casi 33ºC. Teniendo esto muy en cuenta, su registro tiene un valor deportivo muy superior al que refleja el cronómetro ya que en unas condiciones más benignas, la actuación de Ames permite imaginar que Gemma bien vale varios minutos menos que su plusmarca nacional.
La evolución también resulta evidente entre las mujeres, con atletas como Courtney Olsen, Miho Nakata, Sarah Webster o Gemma Arenas elevando la competitividad internacional. Sin embargo, todas continúan corriendo a enorme distancia del estratosférico récord mundial femenino de los 100km por Tomoe Abe: 6h33’11’’, vigente desde el año 2000. Hablamos de 100km completados a un ritmo medio inferior a 3’56’’/km, una plusmarca tan desproporcionada que, más de un cuarto de siglo después, sigue resultando difícil de comprender.

