Sierre-Zinal celebra este sábado 8 de agosto su 53ª edición con algunos de los mejores corredores de montaña del mundo y con el dopaje de nuevo en el foco. Tres vencedores desde 2022 han terminado afectados por procedimientos antidopaje, lo que plantea una pregunta: ¿hay más infracciones o simplemente se detectan más porque aquí se controla mejor? Prestigio, exposición internacional y premios que pueden superar los 10.000 francos suizos completan el contexto de una de las carreras más exigentes y vigiladas del trail mundial.
Sierre-Zinal vuelve este sábado con una de las mejores listas de salida de toda la temporada. Sus 31 kilómetros entre Sierre y Zinal, con algo más de 2.100 metros de desnivel positivo, reunirán nuevamente a especialistas africanos, corredores europeos, atletas procedentes del asfalto y algunos de los principales nombres de las Golden Trail World Series y de la Mountain Running World Cup. La coincidencia de ambos circuitos, una historia que supera ya el medio siglo y la capacidad de la organización para atraer a corredores de primer nivel convierten cada edición en uno de los grandes escaparates del calendario internacional.
Pero durante los últimos años la carrera ha adquirido también notoriedad por otra cuestión. Desde 2022, tres atletas que inicialmente aparecieron como vencedores han terminado perdiendo su resultado o afectados por procedimientos relacionados con el dopaje: Mark Kangogo y Esther Chesang en 2022 y Joyline Chepngeno en 2025. La concentración de casos es suficientemente llamativa como para generar preguntas, aunque sería poco riguroso concluir que en Sierre-Zinal existe necesariamente más dopaje que en otras carreras de montaña.
La explicación puede ser bastante más compleja y, probablemente, tenga que ver con dos factores que coinciden en el mismo lugar: hay mucho en juego y también se controla mucho.
Sierre-Zinal controla más allá de la línea de meta
La organización lleva años aplicando controles antidoping entre los corredores de élite y ha ido endureciendo progresivamente su política antidopaje. Para 2026, el reglamento contempla la posibilidad de realizar controles dentro de una ventana que comienza 30 días antes de la competición y termina 15 días después, pudiendo solicitarse muestras de orina, sangre, sangre capilar, cabello o saliva.
Ese detalle resulta especialmente importante. El control no queda limitado únicamente a los primeros clasificados una vez terminada la carrera, sino que existe la posibilidad de analizar a los atletas durante un periodo mucho más amplio alrededor del evento.
Por eso, los positivos conocidos en Sierre-Zinal no permiten concluir por sí solos que en esta carrera se utilicen más sustancias prohibidas que en otras. Para establecer una comparación real sería necesario conocer cuántos controles se realizan en cada prueba, a qué corredores, en qué momento y mediante qué procedimientos, algo que actualmente no se publica de forma homogénea en el trail internacional.
Puede existir, por tanto, una paradoja: una carrera puede presentar más casos conocidos precisamente porque es una de las que más busca.
Mucho más que ganar 31 kilómetros
El otro elemento que ayuda a comprender el contexto es la importancia que tiene un resultado en Sierre-Zinal. Ganar aquí no supone únicamente vencer en una carrera de montaña, sino hacerlo en una prueba histórica, incluida en los principales circuitos internacionales y con una exposición mediática muy superior a la de la mayoría de competiciones.
Para un corredor profesional, una victoria o un podio puede aumentar su valor ante patrocinadores, facilitar futuros contratos, generar nuevas invitaciones y mejorar su posición dentro de los circuitos internacionales. El retorno económico de una gran actuación no termina necesariamente con el premio entregado por la organización, porque el resultado puede tener consecuencias comerciales durante toda la temporada siguiente.
Ese contexto incrementa inevitablemente la presión por llegar en el mejor estado de forma posible. No existe ninguna relación automática entre disponer de mayores premios y recurrir al dopaje, pero el deporte profesional demuestra desde hace décadas que cuanto mayor es el valor económico, mediático y contractual asociado a un resultado, mayor puede ser también el incentivo para buscar ventajas competitivas, legales o ilegales.
Hasta 12.000 francos suizos para una vencedora
El sistema de premios permite entender mejor lo que hay en juego. El ganador y la ganadora reciben 2.000 francos suizos por la victoria, pero esa cantidad puede crecer considerablemente porque los premios por clasificación, rendimiento y récord son acumulables.
Entre los hombres existen bonificaciones progresivas por tiempo que van desde 200 CHF por bajar de 2h50′ hasta 2.000 CHF por correr por debajo de 2h30′. En mujeres se aplica un sistema equivalente, desde los 3h20′ hasta las 3h00′, con una bonificación máxima también de 2.000 CHF.
A ello se suman las primas por récord. En categoría masculina, mejorar los 2h25’34» de Kilian Jornet supone otros 4.000 CHF, mientras que en mujeres rebajar el récord de Maude Mathys está premiado este año con 8.000 CHF.
De esta forma, un hombre que gane la carrera, baje de 2h30′ y establezca un nuevo récord podría sumar 8.000 francos suizos: 2.000 por la victoria, otros 2.000 por rendimiento y 4.000 por récord.
En mujeres, la recompensa potencial es todavía superior. Una corredora que gane, baje de tres horas y mejore la marca de Maude Mathys podría alcanzar los 12.000 CHF, sumando 2.000 por la victoria, 2.000 por la bonificación de rendimiento y 8.000 por el récord.
Y todavía existe otro elemento menos visible: determinados corredores invitados pueden recibir primas de salida, además de otras ayudas relacionadas con su participación. Por tanto, para algunos atletas de primer nivel la importancia económica de Sierre-Zinal puede superar claramente las cifras que aparecen únicamente en la tabla de premios.
Una organización que invierte en atraer talento
Sierre-Zinal invita cada año a aproximadamente un centenar de corredores élite mediante diferentes niveles de apoyo. La categoría superior, conocida como “La totale”, contempla dorsal gratuito y hasta cuatro noches de alojamiento en Zinal con los gastos cubiertos, además de la posibilidad de recibir ayuda para el desplazamiento.
La carrera cuenta también con otras modalidades de invitación y sistemas de compensación vinculados al rendimiento. Determinados atletas pueden obtener el reembolso del alojamiento si alcanzan marcas mínimas de referencia, situadas alrededor de las 2h50′ en hombres y las 3h20′ en mujeres.
La selección de invitados tampoco se limita al trail tradicional. La organización analiza resultados en montaña, pero también marcas de 5K, 10K, media maratón y maratón, lo que explica la presencia habitual de corredores con perfiles muy distintos. Esa mezcla de especialistas africanos, atletas de asfalto, mountain runners y corredores de trail contribuye a que el nivel medio de la prueba sea extraordinariamente elevado.
El modelo es bastante claro: Sierre-Zinal invierte recursos en reunir a los mejores y, paralelamente, ha desarrollado un sistema cada vez más estricto para tratar de garantizar que la competición se produzca dentro de las reglas.
2022: dos vencedores fuera de los resultados
El principal punto de inflexión llegó en 2022. El keniano Mark Kangogo cruzó primero la meta masculina, pero el control efectuado durante la competición detectó norandrosterona y triamcinolona acetonida. Su resultado fue posteriormente anulado y la victoria pasó oficialmente al español Andreu Blanes.
La situación femenina fue diferente, aunque terminó provocando el mismo efecto sobre la clasificación. Esther Chesang había dado positivo previamente por triamcinolona acetonida en Kenia y estaba sometida a una suspensión provisional que no había sido correctamente comunicada a escala internacional. Chesang dio negativo en el control realizado en Sierre-Zinal, pero posteriormente se determinó que no debería haber tomado la salida. Su resultado fue anulado y Maude Mathys pasó a ser reconocida como vencedora.
Que los dos primeros clasificados de una misma edición terminaran fuera de los resultados supuso un problema considerable para una carrera del nivel de Sierre-Zinal y aumentó inevitablemente la atención alrededor de su política antidopaje.
En 2025 apareció un nuevo caso
Tres años después volvió a suceder cuando Joyline Chepngeno cruzó primera la meta femenina de Sierre-Zinal 2025, pero el control realizado durante la competición detectó nuevamente triamcinolona acetonida. Su resultado terminó anulado y Caroline Kimutai, segunda aquel día, pasó a figurar como vencedora oficial.
Tres vencedores afectados por procedimientos antidopaje desde 2022 constituyen una cifra significativa y explican que la organización haya endurecido considerablemente las consecuencias para quienes incumplan las normas.
Actualmente, un corredor sancionado puede verse obligado a devolver los premios obtenidos, las primas de salida o récord, los gastos de alojamiento y transporte asumidos por la organización y los costes administrativos, jurídicos y antidopaje derivados del procedimiento.
Además, el reglamento establece una indemnización fija de 10.000 francos suizos, sin perjuicio de que la organización pueda reclamar cantidades superiores si considera que se ha producido un daño reputacional adicional.
Sierre-Zinal contempla incluso responsabilidades para determinados entrenadores, agentes, representantes o equipos vinculados contractualmente al atleta y puede impedir futuras participaciones tanto al corredor sancionado como, en determinadas circunstancias, a miembros de su entorno profesional. Los premios de los atletas sometidos a control quedan además retenidos hasta que se conozca un resultado negativo.
¿Hay más dopaje en Sierre-Zinal?
La acumulación de casos permite hacerse la pregunta, pero no ofrece todavía una respuesta definitiva. No existen datos públicos suficientes para demostrar que Sierre-Zinal presente una incidencia de dopaje superior a otras grandes carreras internacionales. Lo que sí sabemos es que la prueba suiza controla de forma especialmente intensa y dispone de herramientas para hacerlo antes, durante y después de la competición.
También sabemos que aquí confluyen muchos de los factores habituales del deporte de alto nivel: corredores profesionales, premios económicos, primas de salida, gastos cubiertos, exposición internacional, patrocinadores y resultados que pueden influir directamente en futuros contratos.
La combinación de ambos elementos puede ayudar a explicar lo sucedido durante los últimos años. Sierre-Zinal concentra una presión deportiva y económica considerable, pero al mismo tiempo dispone de una política de vigilancia que incrementa las probabilidades de detectar una posible infracción.
Por eso, quizá resulte más preciso preguntarse por qué conocemos tantos casos en Sierre-Zinal y no simplemente por qué hay tantos casos. Puede que la diferencia esté menos en lo que sucede sobre el terreno que en la capacidad de una organización para buscar, detectar y posteriormente sancionar.
Una previa deportiva con muchos candidatos
En el plano competitivo, Philemon Kiriago vuelve a ser la principal referencia masculina después de ganar en 2023 y 2025 y terminar segundo en 2024. Frente a él aparecen Elhousine Elazzaoui, Patrick Kipngeno, Michael Selelo Saoli, Samwel Kiprotich y Daniel Pattis, mientras que Andreu Blanes, vencedor oficial de la edición 2022, será una de las principales opciones españolas junto a Alain Santamaría, Daniel Osanz y Álex García.
Entre las mujeres, Madalina Florea, Caroline Kimutai y Maude Mathys parten entre las principales favoritas, con Sara Alonso dentro del grupo de corredoras con argumentos suficientes para pelear por las primeras posiciones. Oria Liaci, Judith Wyder, Ruth Gitonga y Nienke Brinkman amplían una participación femenina especialmente fuerte.
La edición de este sábado volverá así a reunir muchas de las características que han convertido a Sierre-Zinal en una referencia internacional: nivel deportivo, exposición mediática, una política activa para atraer a los mejores corredores y cantidades económicas relevantes alrededor del resultado. Después de los casos registrados durante los últimos años, también será una nueva prueba para un sistema antidopaje que se ha convertido en una de las particularidades más reconocibles de la carrera suiza.
La prueba partirá en su versión élite femenina a las 10:30 y en el formato masculino a las 11:00 y se podrá seguir en directo en estas plataformas: Max/HBO Max, Discovery+, Eurosport, TNT Sports etc..

