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WESTERN STATES 2026: EL DÍA EN QUE EL TERMÓMETRO ABRIÓ LA PUERTA DE LOS RÉCORDS

Vincent Bouillard ganó con 13h46’15” una edición histórica, con cuatro hombres por debajo del anterior récord de Jim Walmsley y Jenn Lichter elevando también el listón femenino con una nueva plusmarca de 15h28’05”.Una edición que vuelve a recordar hasta qué punto el termómetro puede reescribir la historia de la Western States.

Portada: Vincent Bouillard flamante ganador y nuevo recordman de la WS100 / Copy:  iRunFar/Meghan Hicks

Esta edición de la Western States 100 (WS100) no solo se explica desde la clasificación, tampoco desde el nombre del ganador, por muy brutal que sea ver a Vincent Bouillard cruzar la meta en Auburn en 13h46’15”, rebajando en más de 23 minutos el anterior récord de Jim Walmsley. La clave de esta edición está, mayormente, en otra variable, el termómetro.

Todos estamos de acuerdo que la WS100 es, además del ultratrail de 100 millas más antiguo del mundo, una carrera donde impera la gestión ritmo y velocidad constante, mezclado con una buena psique, un estómago capaz de comer y beber a un RAP cercano a los 4’/km y un cuerpo que sea capaz de evacuar calor por un tubo.

Son 161km desde Olympic Valley hasta Auburn, con más de 160 kilómetros, una primera parte de montaña, un larguísimo castigo en bajada y unos cañones que muchas veces convierten la segunda mitad en un trámite de supervivencia, ya que el calor es el verdadero enemigo del corredor.

Pero en la edición de este año disputada este pasado sábado, pasó algo poco habitual: la carrera tuvo condiciones casi perfectas con una temperatura máxima de 10ºC en la salida y una máxima de 23ºC en las zonas más cálidas de Auburn. Dicho de otro modo: los corredores no salieron a pelear con el calor, salieron a competir sin ningún tipo de cortapisas.

El gran Jim Walmsley, vencedor de 4 ediciones y ex-recordman de la WS100, se tuvo que retirar en esta edición..

CUATRO HOMBRES POR DEBAJO DEL ANTIGUO RÉCORD

El dato que resume la dimensión de lo ocurrido es demoledor: y es que no solo cayó el récord masculino, lo bajaron hasta cuatro corredores.

Vincent Bouillard ganó con 13h46’15”, Francesco Puppi, en su debut en 100 millas, fue segundo con 13h51’08”, Ryan Montgomery completó el podio con 13h53’55” y Thomas Cardin, también en su primera experiencia sobre la distancia, terminó cuarto con 14h07’58”.

Todos ellos corrieron más rápido que Jim Walmsley cuando paró el crono en unas extraordinarias 14h09’28’’ en 2019. Una ya explusmarca que hace días no parecía tan fácil de mejorar, pero que esta vez hasta 4 corredores, entre ellos 2 debutantes en 100 millas y en esta ‘peculiar’ ultra, mejoraron.

Tampoco fue el día de Kilian Jornet, tras su gran WS100 en 2025n (3º con gran crono) el catalán tuvo que retirarse en esta edición porque su rodilla no aguantó / Copy: @victorperezpl

El 5º fue un excepcional Zach Miller, quien también en su debut en la WS100 paró su crono en 14h20’09”, un tiempo que en muchas ediciones habría servido para ganar o para pelear la victoria hasta el final.

LA CARRERA FEMENINA TAMBIÉN CONFIRMA LA TEORÍA

Los magníficos registros también quedaron plasmados en las actuaciones femeninas:

Jenn Lichter ganó con 15h28’05” y rebajó el récord de Courtney Dauwalter —por poco más de 1 minuto, pero lo mejoró—, Riley Brady fue 2ª con 15h42’14” y Marianne Hogan tercera con 15h51’44”.

Recordemos los registros de las ganadoras de las últimas 5 ediciones:

2025 Abby Hall 16h37’
2024 Katie Schide 15h46’
2023 Courtney Dauwalter 15h29’
2022 Ruth Croft 17h21’
2021 Beth Pascall 17h10’

Estos cronos refuerzan el argumento de que 2026 no fue una anomalía aislada de Bouillard, Puppi y compañía, fue una edición en la que el alto rendimiento fue global porque rendimiento y calor no van de la mano y cuando este último da tregua, estos extraordinarios corredores son capaces de mantener su endiablado ritmo por mucho más tiempo.

Fotón de Jennifer Lichter, ganadora y récord de la WS100, cruzando el Rucky Chucky / Copy: iRunFar/Eszter Horanyi

LA REGLA DEL TERMÓMETRO: CADA GRADO CUENTA

Si comparamos las últimas 8 ediciones disputadas con sus temperaturas medias aproximadas en Auburn, aparece una tendencia interesante. Esta no sirve para hacer ciencia exacta pero sí para entender algo…

Tabla en la que vemos las últimas 7 ediciones de la WS100 ordenadas de la más cálida a la más fresca:

Lo que sí parece claro es esto: cuando WS100 baja de cierto umbral térmico, la carrera permite correr mucho más, pero solo lo aprovecha el corredor que llega en su prime y hace una estrategia perfecta. El pasado sábado las 13h46’ de Vincent Bouillard se salieron del plato.

Pero ojo, también hay un dato muy interesante: 2024 y 2025 fueron ediciones relativamente cálidas y aun así rapidísimas. Eso refuerza que Walmsley y Olson —sus ganadores— no corrieron “rápido porque hizo fresco”, sino porque también estaban en su prime.

¿Qué hubiera pasado si ambos llegan a competir esta edición estando en ese estado de forma?

Sea como fuere, queda claro que en las últimas ediciones, cada grado menos de temperatura media se podría llegar a asociar aproximadamente con un segundo por kilómetro más rápido en el ritmo ganador.

En una carrera de 161 kilómetros, eso equivale a unos 2 minutos y 40 segundos por grado y aplicado a la diferencia entre 2025 y 2026, hablamos de unos 8-9 ºC menos. Eso abre una ventana teórica cercana a los 24 minutos, una cifra similar a los 23 minutos de mejora que Bouillard obtuvo sobre el anterior récord de Walmsley.

El francés Thomas Cardin, 4º clasificado, fue otro de los que debutaron en la WS100 consiguiendo mejorar el anterior récord de la prueba / Copy:  iRunFar/Eszter Horanyi

MENOS CALOR, MENOS PEAJE FISIOLÓGICO

En WS100, correr con mucho calor no significa únicamente ir más incómodo, implica mandar más sangre a la piel para refrigerar el cuerpo, sudar más, vaciar antes los depósitos de glucógeno, beber y comer peor, enfriar en cada avituallamiento, usar hielo, perder tiempo y asumir más riesgo de crisis.

Cuando la temperatura es más baja, el mismo corredor puede sostener un esfuerzo más estable ya que el pulso sube menos para el mismo ritmo, el estómago suele tolerar mejor cualquier comida o bebida, las paradas suelen ser más limpias y el cuerpo no necesita tanto cuidado.

El daño acumulado existe, por supuesto, porque 100 millas siguen siendo 100 millas, pero el cuerpo no tiene que gastar tanta energía en no acabar fundido, esta es la diferencia entre correr WS100 y sobrevivir a la misma.

Hace un par de días, muchos de los favoritos pudieron permitirse competir de verdad desde el minuto 1, para muestra los parciales marcados en los primeros tiempos de paso:

-Lyon Ridge (16’6km): 1h46’ de Walmsley (2019) y 1h32’ de Bouillard (2026), 51’’/km más rápido el francés que el americano.

-Red Star Ridge (25’4km): 2h35’ para Walmsley (2019) y 2h17’ para Bouillard (2026), sobre 42’’/km más rápido el francés que el americano.

Francesco Puppi a su paso por Rucky Chucky / Copy: iRunFar/Eszter Horanyi

Queda más que patente que la buena meteo hizo que Bouillard, y otros tantos —Hans Troyer explotó después de marcar los mejores parciales de esta carrera en la primera mitad de la misma, Walmsley y Kilian abandonaron marcando también tiempos de paso muy rápidos y Puppi y Ryan Montgomery aguantaron como campeones— estuvieran más que convencidos que este era el año y comenzaron a tejer el nuevo récord desde el mismo pistoletazo de salida.

Yo lo resumiría así:

“La temperatura puso el escenario pero los actores y actrices habían visualizado qué querían de esta carrera y estaban motivados y convencidos que saldrían a romper el crono, y lo hicieron”.

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