La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil hace pública esta operación en la que la EPO para los deportistas es la protagonista.

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Entre las 9-10 de la mañana de hoy jueves 30 de enero los medios de comunicación generalistas lanzaban la noticia de la desarticulación de una organización criminal dedicada a la sustracción y exportación ilegal de Eritropoyetina (EPO) para deportistas a nivel nacional e internacional.

Dentro de la operación ‘Hipoxianet’, la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil dedicada a la Salud Pública y Dopaje) ha intervenido más de 850 inyectables, lo que supone la mayor incautación realizada en Europa de este tipo de EPO. La operación se ha llevado a cabo en las provincias de Barcelona y Cádiz, iniciándose a raíz de una información recibida desde la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD) en la que se indicaba que varios deportistas podrían estar accediendo a este tipo de sustancias mediante su compra a través de varias páginas web.

Actualmente se está llevando a cabo el estudio y análisis de un importante volumen de información obtenida tras la fase final de la investigación en distintos ordenadores, teléfonos, correos electrónicos y cuentas corrientes radicadas en Austria, Eslovaquia y Chipre, de cuyo resultado se obtendrá un amplio listado de posibles consumidores finales (se prevé que haya una gran cantidad de deportistas tanto nacionales como internacionales, de diferentes niveles y de distintas disciplinas deportivas) que accedían a estas sustancias dopantes con el fin de aumentar sus capacidades físicas.

En este sentido y desde Infotrail os podemos adelantar que ALGUNOS DE ESTOS DEPORTISTAS SON DOS CORREDORES DE MONTAÑA BASTANTE CONOCIDOS QUE ADQUIRIAN EPO A TRAVÉS DE VARIAS PÁGINAS WEB. Por ahora no podemos adelantar sus nombres pero esperamos hacerlo en los próximos días.

Es una noticia triste para nuestro deporte pero si hay un argumento que siempre defendemos es aquel que dice que «para que un deporte crezca con salud y sea ejemplar, no se pueden omitir la información». En el caso del trail running, no hay sitio para las mafías, los tramposos y los ‘chiringuitos’.

Gentilmente desde la UCO nos han pasado el resto de su comunicado. Como podréis leer más abajo, el asunto no tiene desperdicio alguno:

Imagen de las inyectables de EPO incautados en la operación ‘Hipoxianet’ / Copy: UCO

Modus operandi

La red criminal mantenía varias páginas Web, alojadas en servidores de países extranjeros y dados de alta con identidades falsas, en las que se ofrecían los productos dopantes. Los usuarios realizaban los pedidos seleccionando las sustancias en sus distintas presentaciones. Para facilitar la comunicación se utilizaban redes de mensajería instantánea encriptada a través de un número de teléfono austriaco, que era operado desde España. La organización criminal facilitaba entonces varias vías para realizar los pagos, a través de empresas de envío de dinero, transferencias bancarias a cuentas corrientes internacionales, o mediante criptomonedas para facilitar su anonimato.

Hasta aquí la red era operada por varios ciudadanos de nacionalidad Serbia, uno de ellos afincado en Barcelona. Para la obtención del EPO, la organización se servía de otra célula formada por ciudadanos españoles que obtenían los medicamentos del circuito legal español a través de una clínica de diálisis en Cádiz. Estos medicamentos eran muy apreciados por los clientes al tratarse de fármacos originales, dentro de las fechas de caducidad.

Una vez que el medicamento era sustraído de dicha clínica, se acumulaban en un almacén hasta que finalmente eran enviados, local en el que han sido aprehendidas las más de 850 jeringuillas de EPO precargadas (entre otros medicamentos), sin las debidas condiciones de conservación de temperatura. En sus envíos, el EPO era acompañado de placas de frio cuya inercia térmica resultaba insuficiente hasta su llegada a destino, pero que daba una falsa apariencia de seguridad al negocio.

Dependiendo del destino nacional o internacional, la organización procedía al envío de las sustancias dopantes utilizando diversas empresas de mensajería. Las funciones de los investigados estaban definidas dependiendo del país de origen de los pedidos, realizándose los envíos desde Cádiz o desde Barcelona en cada caso. Esta forma de proceder mantenía compartimentadas y estancas las funciones de cada componente, lo que aumentaba en gran medida la seguridad de las actividades ilícitas. Los pagos entre los componentes del grupo criminal se realizaban en mano y en efectivo para dificultar la trazabilidad de los fondos relacionados.

La Eritropoyetina (EPO) era obtenida por uno de los componentes de la organización criminal en la localidad de Cádiz. Aprovechándose de su condición como responsable de una clínica de diálisis en esa localidad, falseaba los datos necesarios para la realización de los pedidos en las fichas de los pacientes de la clínica para así hacerse con el excedente. Esta actividad se habría llevado a cabo desde al menos los últimos diez años, estando pendiente todavía, con la información que se está analizando, determinar el importe total defraudado a la Seguridad Social, el cual se presupone que va a ser realmente alto ya no solo por ese largo periodo en el que la organización ha operado, sino por el importante volumen de pedidos que han tenido. Un primer dato proporcionado por la Inspección dependiente de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, indica que sólo en el periodo de enero de 2016 a junio de 2019 los envases desviados al mercado negro serían 5.103 de diversas presentaciones, destacando los de altas concentraciones (8.000 y 10.000 Unidades Internacionales).

Conexión internacional

Los medicamentos eran enviados a toda Europa utilizando empresas de mensajería y documentaciones e identidades falsas. Igualmente se han podido investigar diversas cuentas corrientes que la organización criminal desarticulada utilizaba para la canalización de los beneficios obtenidos por la actividad ilegal.

Algunas de las Web estaban creadas y dirigidas directamente a posibles clientes en Alemania, Italia o Francia, aunque se podía optar por traducciones en casi todos los idiomas de la Unión Europea.

Esta operación ha sido coordinada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Cádiz y la Fiscalía Provincial. La investigación se ha llevado a cabo con la colaboración de cuerpos policiales de diversos países por medio de la Oficina de Policía Europea (EUROPOL), con la participación y colaboración de la Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD), la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la Subdirección de Inspección de Servicios Sanitarios de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía y la Dirección en España de la compañía propietaria de la Clínica de Diálisis relacionada. Igualmente se han mantenido contactos con otras Agencias Europeas mediante otros grupos de trabajo y foros internacionales en los que participa la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, como el PFIPC (Permanent Forum on International Pharmaceutical Crime) y el WGEO (Working Group of Enforcement Officers), ambos relacionados con el tráfico ilícito de medicamentos a nivel Europeo y Mundial.