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VAL D’ARAN BY UTMB: MÚSCULO COMPETITIVO Y FOCO EN LA POLÉMICA DE LOS HERMANOS CALVÓ

La Major europea de las UTMB World Series ha vuelto a reunir en el Valle de Arán a miles de corredores y a un buen número de nombres importantes del trail internacional, pero esta edición también deja sanciones decisivas, problemas de avituallamiento y situaciones de carrera que merecen algo más que una lectura superficial.

Val d’Aran by UTMB ha vuelto a demostrar que ya no es solo una carrera importante dentro del calendario nacional. Es un meeting de trail running de primer nivel europeo, con cifras muy potentes, una participación internacional cada vez más evidente y un programa capaz de llenar durante varios días Vielha y el Valle de Arán de dorsales, equipos, marcas, acompañantes y carreras de perfiles muy distintos.

El evento tiene músculo, de eso no hay demasiada discusión. Tiene volumen, tiene escaparate, tiene recorridos de entidad y tiene una ubicación que funciona muy bien para vender trail running de alta montaña en pleno verano. Pero precisamente por ese tamaño, y por estar dentro del ecosistema UTMB, también debe aceptar una exigencia mayor. Esta edición no solo deja ganadores, podios y fotos de meta, también deja incidencias importantes, sanciones muy discutidas y preguntas razonables sobre marcaje, avituallamientos, comunicación en carrera y proporcionalidad en la aplicación del reglamento.

En esta edición de la Val d’Aran by UTMB se dieron cita más de 7.000 corremontes, casi 1000 más que en la pasada edición

La nueva TDL 75K fue una de las primeras pruebas en levantar ruido competitivo. Sobre un trazado de 75 kilómetros y 5.100 metros positivos, con salida en Bossòst y llegada en Vielha, la victoria masculina fue para Adrien Jacques en 8h29’02’’ por delante de Iván Calvo, segundo a solo 1 segundo! (ahora hablaremos de su caso) y Jan Ballbé, tercero con 8h47’ En mujeres, Gemma Arenas volvió a demostrar oficio y ganó en 10h28’, seguida por Yana Vasianovych, a 10 minutos de la manchega y Sara Murillo, algo más retrasado tras 11h04’.

Hasta aquí, una clasificación muy apretada, especialmente en hombres, donde un solo segundo separó a los dos primeros. Pero esa llegada no se entiende sin el episodio que condicionó directamente la carrera de Iván Calvo.

El caso Iván Calvó : una sanción difícil de entender

El caso de Iván Calvó dejó una de las situaciones más controvertidas en una prueba como la TDL (75km y 5.100+). Y es que yendo líder y con mucha ventaja, el corredor fue sancionado con 15 minutos de parada obligatoria por no registrar su paso por el avituallamiento del kilómetro 52, una decisión que terminó condicionando de forma directa el desenlace de la prueba.

Según ha explicado el propio Calvó a Infotrail, el atleta siguió el track oficial de la carrera en un punto donde el trazado no estaba suficientemente claro. Esa confusión le habría llevado a no pasar por el control de avituallamiento, no por una decisión voluntaria para recortar metros o ganar ventaja, sino por interpretar que el recorrido correcto era el que marcaba el track.

El matiz es clave. Calvó no solo no habría obtenido un beneficio evidente, sino que salió claramente perjudicado: al no pasar por ese punto, se quedó sin avituallamiento líquido durante aproximadamente 24 kilómetros, entre el km 40 y el km 64. La pregunta resulta inevitable: ¿qué corredor que pelea por la victoria decide quedarse sin agua durante un tramo tan largo para intentar sacar ventaja?

Iván Calvó en pleno esfuerzo en una TDL que estuvo a punto de ganar pese a la sanción de 15 minutos

A esta circunstancia se suma otra incidencia relevante. Según fuentes cercanas al corredor, los atletas de cabeza ya habrían afrontado los primeros compases de carrera sin el agua prevista entre los kilómetros 6 y 25, después de que el suministro no llegara al avituallamiento correspondiente. Si esto fue así, no hablamos de un detalle menor, sino de un problema que afecta directamente a la seguridad, al rendimiento y a la igualdad competitiva.

La sanción llegó, además, en un momento decisivo. Iván Calvó contaba con una ventaja aproximada de 12 minutos sobre su inmediato perseguidor. Tras cumplir los 15 minutos de penalización, salió por detrás y se vio obligado a intentar recuperar unos 3 minutos en muy pocos kilómetros. Lo intentó hasta el final, y casi lo consiguió, como refleja la imagen de portada.

La cuestión, por tanto, no es negar la existencia de un reglamento ni la importancia de respetar los controles. La cuestión es si la sanción fue proporcionada en un contexto donde el corredor asegura haber seguido el track oficial, donde no parece haber obtenido una ventaja clara y donde el marcaje, la comunicación o la ubicación del avituallamiento pudieron contribuir al error. En una prueba de este nivel, el reglamento importa, pero el contexto también.

La CDH de JULEN CALVÓ: UNA HORA PARADO Y UNA APLICACIÓN DEL REGLAMENTO BAJO DEBATE

La CDH 110K, otra de las grandes carreras del programa, también tuvo una lectura deportiva potente y una incidencia de mucho peso. La prueba, con salida en Les y llegada en Vielha, propuso un recorrido de 110 kilómetros y más de 6.000 metros positivos. En categoría masculina ganó Gautier Bonnecarrère con 12h08:55, por delante de Abel Carretero, 12h19:21, y Matis Leray, 12h27:12. En mujeres, la china Miao Yao confirmó su condición de referencia internacional y se impuso con 13h04:34, entrando además en una posición muy destacada de la clasificación general.

Julén en acción: los hermanos Calvó tuvieron «días duros» en las montañas de Vielha / Copy: @dsanchez.visuals

Sin embargo, la CDH también quedó marcada por la sanción a Julen Calvó, hermano de Iván, que dominaba la prueba con 12 minutos y fue obligado a detenerse una hora en Arties, en torno al kilómetro 92, por una asistencia externa considerada no reglamentaria. Esa parada cambió por completo el guion de la carrera, permitió que varios corredores le superaran y terminó dejando al español fuera de la pelea directa por LA VICTORIA.

Según las publicaciones, imágenes y reels que se han podido visualizar en redes sociales, el reglamento fue aplicado de forma contundente. Otra cuestión distinta es si esa medida, aun estando prevista en el reglamento, resulta proporcionada para lo sucedido. A nuestro juicio, una parada de una hora en plena carrera, cuando un corredor lidera una prueba de 110 kilómetros, parece una medida excesiva. Más aún cuando existía otra posibilidad: permitir que el corredor terminara, incluso como vencedor provisional si era el primero en meta, y resolver después el expediente, la sanción y las alegaciones correspondientes.

Esa vía habría protegido mejor el derecho del corredor a defenderse y habría evitado que la carrera se decidiera de forma tan abrupta en un control intermedio. No se trata de pedir barra libre para las asistencias externas, ni de restar importancia al reglamento, sino de preguntarse si una norma aplicada con semejante impacto entiende realmente lo que supone competir durante tantas horas a ese nivel, bajo fatiga extrema y en un contexto donde cada decisión tiene un peso enorme.

Hay además otro matiz importante en el caso de Julen Calvó: si la norma permitía únicamente la entrada de una persona al avituallamiento, también cabe preguntarse por qué el control de acceso permitió que entraran dos o tres miembros de su equipo. Es evidente que ahí puede existir una responsabilidad del entorno del corredor, porque conocer y respetar el reglamento forma parte de la competición, pero en una prueba de esta dimensión la organización también debe garantizar que sus propios puntos de control funcionan correctamente.

Nadie negará que las montañas de Vielha son espectaculares…

Una Major by UTMB no debería permitirse este tipo de zonas grises en un avituallamiento clave. Si hay una limitación de asistencia, debe estar claramente señalizada, comunicada y controlada por los comisarios desde el primer momento, no solo sancionada después cuando la situación ya se ha producido y la carrera queda condicionada. El reglamento no puede funcionar únicamente como castigo posterior, también debe servir para prevenir errores, ordenar el flujo de asistencia y proteger la igualdad entre corredores.

Por eso, el caso de Julen Calvó no debería leerse solo como una infracción del equipo del corredor, sino también como una posible falta de control organizativo en un punto sensible de carrera. Si una norma es importante hasta el punto de justificar una sanción de una hora, entonces su cumplimiento también debería estar supervisado con el mismo nivel de rigor antes de que el error ocurra.

Pasando a otro tema, en la PDA 55K, con 55 kilómetros y unos 3.300 metros positivos, la victoria masculina fue para el italiano Luca del Pero, con 5h23’, mientras que Sara Alonso ganó en mujeres con 6h20’. La prueba reunió a más de 1.700 corredores en una de las distancias más populares del programa, una carrera que encaja muy bien con el formato 50K de las UTMB World Series y que cada año gana peso por participación, nivel y visibilidad.

Luca del Pero es otro de los grandes nombres que brilló en Vielha. El actual Campeón de la Copa del Mundo de Skyrunning reapareció en la PDA dando un recital de estrategia

Y en la VDA 163K, prueba reina del evento, arrancó ayer desde Vielha con 163 kilómetros y 10.000 metros positivos. Es la carrera que mejor resume la ambición del evento, una vuelta larga, exigente y muy reconocible por el Valle de Arán. A la hora de la redacción de este artículo, el argentino Santos Gabriel Rueda ya había llegada a Vielha como ganador tras un extraordinario crono de 21h32’ y  Katarzyna Dombrowska hacía lo propio con un tiempo de 27h33’, ambos dominaron prácticamente toda la carrera desde el inicio.

Mi lectura general de esta edición es doble, por un lado, Val d’Aran by UTMB confirma que tiene capacidad para reunir a miles de corredores, atraer élites internacionales, generar impacto en el territorio y sostener durante varios días un programa muy amplio. Por otro, también deja claro que cuanto más crece un evento, más importante es cuidar los detalles que afectan directamente a los corredores: marcaje, controles, avituallamientos, comunicación de sanciones y criterios de aplicación del reglamento.

Tiempazo el que se marcó Santos Gabriel Rueda para ganar las exigentes 100 millas, ojo al argentino si se presenta en UTMB…

No se trata de negar el nivel del evento ni de restar valor a los ganadores. Al contrario, precisamente porque Val d’Aran by UTMB ya juega en una liga grande, las zonas grises pesan más y una sanción de 15 minutos que cambia una victoria, una parada de una hora al líder de una carrera de 110 kilómetros o un avituallamiento sin agua en una fase temprana no son detalles menores. Son hechos que condicionan resultados, percepción pública y confianza del corredor. Cuando el producto se presenta como ‘premium’, la respuesta organizativa también debe acercarse a ese estándar.

Val d’Aran by UTMB sale de esta edición con su posición reforzada como gran meeting europeo, pero también con deberes por hacer…

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